ALBERTO CÉSAR TARANTINI


Alberto César Tarantini
Alberto César Tarantini

"Es un marcador de punta con mucho futuro. Fijate que a pesar de los 17 años que tiene, hace todo bien y muy pocas veces se equivoca. Cuando aprenda a controlarse creo que va a ser el mejor en su puesto. No me cabe duda". Estas palabras la dijo Rogelio Domínguez cuando ascendió a primera división a un muchacho delgado, de cabellera ensortijada, que cubrió con solvencia y ganas todo el lateral que le tocó en su suerte ocupar el día de su debut. Poco tiempo faltó para que se adueñara de la titularidad, desalojando de la plaza titular a Armando Oscar Ovide. Desde ese promisorio 1973 hasta el amargo final de 1977. Alberto César Tarantini cumplió con creces en la marcación de la punta derecha del ataque rival.

De físico privilegiado, brindó en cada partido una lección de lo que debe hacer un jugador dentro de la cancha. por eso aunque ahora la casaca de los tradicionales rivales, River Plate, nadie podrá negar que Tarantini mientras lució la azul y oro entregó hasta el último de sí por el triunfo del conjunto xeneize. Rápidamente fue considerado entre los mejores jugadores en su puesto, lo que le valió un lugar en la selección argentina que se preparaba para el Mundial del '74. Finalmente no viajó. "Que me saquen porque hay otros hombres con condiciones no lo voy a discutir con nadie. Pero que me saquen y que digan que es por una cuestión de edad, no se lo voy a perdonar a nadie". Dijo entonces el temperamental zaguero, cuando con justicia fue considerado uno de los hombres olvidados en nuestro suelo, debiendo estar en Alemania defendiendo los colores argentinos.

Integró aquel equipo de 1974 que se formó con la mayoría de hombres formados en las divisiones inferiores. Junto con Trobbiani, fueron las revelaciones de un Boca que fue ejemplo en lo que a fútbol ofensivo se refiere. Aquel equipo lo integraban Sánchez, Pernía, Nicolau, Rogel, Tarantini, Benítez, Trobbiani, Potente, Ponce, García Cambón y Ferrero. "Un equipazo, teníamos todo para llegar más lejos". Y nadie lo discutía en su puesto. La regularidad lo mantuvo entre los mejores de su puesto en el año siguiente y lo llevó a ser irremplazable en el conjunto base de Boca Juniors.

Al año siguiente se consagra campeón con el equipo de Juan Carlos Lorenzo, quien lo erige en uno de los mejores jugadores de su equipo y su cuota de fervor lo convierten en pieza vital de aquel conjunto. otro título logra en el Nacional y ya nadie duda de su importancia en el equipo. "La verdad es que tenías ganas de ser campeón con Boca, desde el año anterior. Lorenzo es un tipo que sabe transmitir lo que quiere. Muchos dijeron que tuve un problema con él, pero no fue así. Cuando llegó me pidió que me cortara el pelo porque él decía que me perjudicaba jugar con la melena. Acepté porque no era cuestión para agrandar".

Ya en 1977, cuando comenzaba Boca a avanzar a través de la Copa Libertadores de América, Tarantini no cedía ante la propuesta de los directivos y éstos no aceptaban las exigencias del jugador. El encono entre ambas partes no hizo que Tarantini rindiera menos en el campo de juego. Profesional cabal, responde a las responsabilidades de un equipo que tiene como meta la Copa Libertadores de América. En la final ante Cruzeiro, Raúl con un manotazo desesperado le quita la gloria de coronar campeón de América a Boca Juniors con un soberbio cabezazo. Se consagra campeón y es uno de los  hombres más regulares del campeón. Llega fin de año y el conflicto entre Tarantini y los dirigentes no tiene solución. Amparado por Futbolistas Argentinos Agremiados, luego de dos años sin firmar contrato y recibiendo el correspondiente quince por ciento de aumento, queda automáticamente libre. Se va de Boca con el silencio del defenestrado, con el odio de los dirigentes. Vuelve a jugar en La Bombonera, pero con la camiseta de River Plate. La hinchada lo recibe con cánticos irónicos. "Yo se que le debo mucho a Boca. La hinchada no sabe porqué yo me tuve que ir. Si lo sabrían no me insultarían". La incompatible posición de los dirigentes y jugadores puso fin a un ciclo que estaba para mucho más en Boca Juniors.


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