AMÉRICO TESORIERI


Américo Tesorieri
Américo Tesorieri

Arquero inolvidable, gloria de Boca Juniors en el amateurismo desde 1916 hasta 1927. Boca logró su primer título con él en la valla. No era muy alto para el puesto, pero sí sereno , seguro e instintivo. Con esas condiciones se destacó en las 7 estrellas que obtuvo Boca Juniors en la era amateur.

Nació el 18 de marzo de 1899 y murió el 30 de diciembre de 1977. Siempre estuvo vinculado a Boca Juniors, hasta fue intendente del club. Vivía en el barrio, muy cerquita de la cancha, su segundo hogar.

En la historia del fútbol hay nombres que perduran a través de los años. Su brillo se mantiene aún en un presente que no tiene, en muchos aspectos, comparación con el fútbol que los hizo grande. Son nombres que son el balompié mismo. Porque más allá de hacer algo para su bien personal, aportaron su "granito de arena" para el fortalecimiento de un club y por la suma global para el deporte en sí. Sin sus figuras quién sabe si el fútbol en Argentina hubiera llegado a ser lo que es. Es sólo una tesis que nadie podrá probar. Pero ellos fueron los ejemplos que tomaron muchos jóvenes que después serían jugadores.

Por eso cuando se habla de punteros se trae a la charla las gambetas de Pedro Calomino. O de un centro half se rememoran las andanzas de Ernesto Lazzatti o Antonio Ubaldo Rattín. O los zaqueros Juan Brown, Juan "Chito" Garibaldi. Cuando la charla de fútbol se encamina hacia la búsqueda de los grandes arqueros surge casi instantáneamente uno: Américo Tesorieri. El arquero leyenda que hasta no hace mucho tiempo se asombra por: "Me cuesta creer que, a casi 50 años de haber dejado el fútbol, haya gente que me reconozca por la calle. Y hasta se sorprende que muchachos jóvenes me digan: 'Adiós Tesoriei'...".

Claro, esos jóvenes que lo paraban en la calle no vieron a Tesorieri jugar. Pero, seguro, recibieron de sus padres las anécdotas donde refrescaban las hazañas de ese arquero que fue un adelantado en su época. Que siempre estuvo ligado a la Boca. "Nací en Palos y Brandsen, la esquina de la cancha, y jamás me mudé de la Boca...". Nunca renunció a permanecer en el lugar que lo vio nacer. cuando se fue para siempre, quedó en el corazón de todo el barrio, en el recuerdo de todos los boquenses.

llegó a la primera de Boca Juniors en 1927. Fabbiani, que por entonces era titular, se lesionó. Un joven de 17 años ocuparía el puesto, su nombre, Américo Tesorieri. Lejos de mostrar mayores atisbos de preocupación por la responsabilidad que significaba actuar bajo los tres palos del marco boquense, lució con solvencia en el puesto, que a partir de entonces lo contaría como abonado. "En Boca nunca me perdonaron los goles 'otarios'. A mi me hicieron muchos. Y duelen, porque casi siempre se producen en tardes en que uno había sacado mil pelotas".

Tenía los atributos que se le pueden pedir a un golero de excepción. Siempre arrojado, seguro, flexible, elegante, con su físico delgado y profundo, simple y chispeante dentro y fuera de la cancha. Siempre estaba atento. Como si presintiera cuál sería la jugada que realizaría el ataque rival. Instintivo, sin titubeos. Un arquero poco común para los tiempos en que jugó. Los goleros de entonces eran propietarios de su marco. El imponía su personalidad en toda el área.

Tal era su buen humor, que aún cuando la fortuna le era esquiva, tomaba la situación con una pizca de su picardía. Una tarde el delantero Héctor Scarone entró al área a la carrera. Tesorieri se preparó con su acostumbrada seguridad para esperar el momento del shot. Scarone se acomodó como para colocar el disparo hacia la derecha, pero "pifió" el remate y el balón tomó una rara trayectoria hacia la izquierda llegando mansamente a la red. Tesorieri en ese momento le gritó: "Ese gol lo sacaste a la quiniela...". Así nació el mote de "quinieleros" a los goles convertidos por "casualidad".

Corría el año 1921. Boca Juniors jugaba con El Porvenir, por un encuentro del campeonato oficial. El Porvenir dominaba ampliamente pero chocaba una y otra vez sus intentos con la seguridad de Tesorieri. En tres cortadas Boca se había alejado en el marcador por 3 a 0. Seguía insistiendo El Porvenir, cuando se produjo una jugada confusa en el área boquense. Uno de los delanteros del conjunto de Gerli (ciudad del sur del Gran Buenos Aires) sacó un violento disparo sobre el arco. cuando parecía segura la conquista Tesorieri se arrojó y contuvo el balón antes que superara la línea de sentencia. Mientras recomponía su figura el arquero mirando al árbitro le dijo: "Déselo... En otra cortada metemos otro y se quedan con el consuelo..." El juez del partido señaló el centro del campo y a los pocos minutos en otra nueva escapada sacó nueva ventaja. Boca ganó 4 a 1. Tesorieri era artífice indiscutible de esta nueva victoria, del que resultaría campeón de la temporada.

También en la selección fue titular indiscutido durante cinco años y allí también vivió tardes gloriosas. Terminó invicto en los campeonatos sudamericanos de 1921 y 1924. Una anécdota de esos torneos ocurrió en noviembre de 1924 en Montevideo. El partido entre el seleccionado argentino y uruguayo terminó 0 a 0. "Esa tarde estaba iluminado. Me tiraba y la pelota llegaba a mis manos. Me bombardearon. Y no hubo nada que hacer. Recuerdo incluso una jugada donde Romano tomó de volea una pelota que cayó en el medio del área. Me tiré a la izquierda antes que él pateara. Yo llegué al ángulo y todavía no lo había hecho la pelota. Romano se había dado vuelta para celebrar el gol, y cuando no escuchó el grito de la tribuna se volvió para mirar. En ese momento me dijo una palabrota, pero con el tiempo me confesó que jamás se explicó cómo había atajado ese shot". En reconocimiento por su gran actuación, los jugadores uruguayos una vez finalizado el partido lo pasearon en andas por toda la cancha para dejarlo en el palco de honor donde estaba el presidente de Uruguay, ingeniero Serrato.

Tesorieri no era su apellido. Tampoco Tesoriero como alguna vez se lo rebautizó. Su verdadero apellido era Tesoriere. Pero por la dificultad que tenían los simpatizantes de boca, como ya dijimos en su mayoría descendientes de italianos, fue llamado Tesorieri. Aunque para todos fue el gran "Mérico". Jugó hasta los 29 años, edad donde los arqueros pueden llegar a su madurez definitiva. Sin embargo, dejó el fútbol en ese momento. Problemas con la nueva comisión directiva le hicieron tomar la decisión de alejarse de los tres palos boquenses.

Esa misma que alguna vez llevó a los periodistas del "Jornal dos esportes" abocados en la búsqueda de formar el equipo de todos los tiempos. El mismo quedó constituido de la siguiente manera: Tesorieri, Domingos Da Guía y Nilton Santos; Andrade, Obdulio Varela y Gestido; Garrincha, José Manuel Moreno, Erico, Pelé y Enrique García. Como siempre, estuvo entre los grandes. Símbolo indiscutido del Boca campeón de la década del '20. A su juicio el mejor equipo que integró fue el campeón de 1926 que logró 70 goles y sólo le convirtieron 4. "Cómo sería que a mi me decían que estaba en decadencia porque pasaban los partidos y no tocaba la pelota. Los cuatro goles fueron en frío y nunca me los perdonaron".

Américo Tesorieri
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