ANTONIO ROMA


Antonio Roma
Antonio Roma

"Tarzán" fue el nombre que le dio la tribuna para definir las espectaculares atajadas que era capaz de realizar a pesar de su robusto físico, pero elástico, flexible a las exigencias de un remate que buscaba el rincón bajo del arco, o el ángulo donde sólo llegaban los grandes. Siempre en cada jugada se producía la volada. En las charlas íntimas Antonio Roma denunciaba que lo hacía intencionalmente. "Me gusta salir bien en las fotos". Una expresión de tal naturaleza sólo puede ser dicha por un hombre que quiere llegar lejos, que tiene aspiraciones para grande. Hasta allí llegó ganándose la idolatría del número doce, sin un heredero que alcanza tal dimensión desde la época de Américo Tesorieri en el cuidado de los tres palos xeneizes.

Quizá la atajada que lo encumbró hasta la frontera de la idolatría haya sido el penal que le detuvo a Delem en 1962 y sirvió nada menos que para asegurar la conquista de una estrella. Sucedió el 9 de septiembre; se enfrentaban Boca y River en "La Bombonera". Valentim sacó ventajas con un tiro penal para los boquenses, quienes se recostaron sobre su área sabedores de la solidez de su defensa y la potencia de su ataque. En ese arco, un hombre de rasgos rústicos le hizo frente a la adversidad y sacó pelotas de todos lados, de todos los ángulos. Restan cinco minutos para la finalización y Simeone detiene ilícitamente a Artime dentro del área penal. Era el todo o nada. Boca o River. Uno de los dos debía caer en ese disparo que esperaba nerviosamente ejecutar Delem. Enfrente quedaba el otro protagonista. Antonio Roma, seguro, reconcentrado en esa pelota que se depositaba ansiosa doce pasos delante suyo. "Yo lo tenía bien estudiado a Delem. Sabía que siempre tiraba los penales a la derecha. Esta vez no cambió". Delem tomó carrera y sacó el derechazo. "A Delem lo vi vencido --recordaba el juez del encuentro Nai Foino-- antes de la ejecución del tiro penal. Cuando giré la cabeza vi a Roma en el suelo y la pelota saliendo al corner". "Yo estaba agrandado, apenas tiró di un paso en diagonal y me tiré a la derecha y lo atajé. Muchos dijeron que me había adelantado pero no lo creo. Delem protestó y Nai Foino dijo: 'Vamos, vamos, penal bien tirado es gol' ". (ver foto)


La atajada de Roma a Delem en La Bombonera en 1962

Fue la revancha de un año que puso a prueba su espíritu y la fuerza de lucha de Roma. Culpado de la eliminación de Argentina en el Mundial de Chile, fue hasta defenestrado del primer equipo. Su tozudez y hombría le valieron para salir  adelante y gozar más que nunca esta revancha, la que siempre da el fútbol. Aún más valiosa fue la que tuvo en el Mundial de Inglaterra, cuando se barajó su nombre (actuaban entre otros Banks entre los mejores del torneo y Yashin) y fue vencido en una sola oportunidad por el ataque del inglés. El "Tarzán" era dueño indiscutido para el arco xeneize o la valla del seleccionado. La experiencia y su potencia física parecían intactos hasta esos momentos cuando tenía 34 años de edad.

Muchos fueron los que lo ubicaron en un duelo personal con Amadeo Carrizo. Sin embargo él reconocía las condiciones del guardameta riverplatense con hidalguía y admiración. "Para mí, Amadeo pudo ser el arquero perfecto. Las tenía todas, pero había algo que no podía dominar: los nervios. Si hubiese sido más dotado anímicamente, habría sido algo grandioso, inigualable, mucho más grande de lo que realmente fue para el fútbol argentino. Pero tenía cosas que yo no podía admitir. Que se sintiera disminuido porque Gatti dijera que 'era el mejor arquero del mundo'. Una vez le dije. 'No podés dejarte arrastrar por ese chico, vos decile que vas a atajar en el arco de River hasta los cincuenta años porque nadie podrá sacarte el puesto. Me decía que no podía ser que Gatti ganara más que él. Ese fue su error, nunca se hizo valer de la manera que le correspondía".

Desde su debut en la primera división de Ferro Carril Oeste ante Lanús fue escalando posiciones hasta que compartió la selección nacional con "Los Caras Sucias" de Lima., lo que le sirvió para aumentar su nombradía. Pocos dudaban de ese arquero imponente que protegía la valla verdolaga pronto estaría cubriendo el puesto de un equipo llamado de los grandes. Y a comienzos de año, en la temporada de 1960 fue cedido a préstamo sin opción a Boca Juniors. "Era el pase de mi vida". Cumplió con creces y al fin del campeonato los

Antonio Roma
Antonio Roma

dirigentes insistieron para que se concretara la transferencia definitiva. Así quedó para siempre en el marco boquense, donde marcó varios récord de invulnerabilidad. En 1964 le convirtieron once goles en dieciocho partidos.
En el
'69 superó la marca de Amadeo Carrizo de 769 minutos sin ser vencido, estableciendo como nuevo tope 783 minutos. En 1972, cuando ya pisaba la barrera de los cuarenta años, dijo basta. Dos partidos en ese año marcaron la despedida de un arquero modelo de los atajadores, sobrios y dominantes en su área. Ya es físico sentía el peso del tiempo y alternaba con poca frecuencia en la titularidad, que gozaba con Rubén Omar Sánchez.

Se iba otra leyenda en la valla. Sin lianas, pero tan espectacular y arriesgado, fue sin dudas, el Tarzán de los arqueros.

Antonio Roma
Antonio Roma volando, mantuvo un récord de imbatibilidad que sólo fue superado muchos años después por otro arquero xeneize, Carlos Fernando Navarro Montoya

El récord de Roma

No es casual que dos legendarios arqueros como fueron Amadeo Carrizo y Antonio Roma, ignoraran récords de imbatibilidad en este período. El arquero millonario en 1968 fue el que abrió la lista de hombres escasamente vencidos en los torneos.

En el '69 "Tarzán" fue el que superó la barrera impuesta por Carrizo y situó su imbatibilidad en el primer lugar dentro de la primera división. el récord del fútbol argentino lo tiene Zeppa, que defendiendo os colores de Nueva Chicago logró una marca difícil de superar.

Pero éstos récords habría que tomarlos con delicadeza. Roma no estaba ya en la plenitud de sus condiciones, aunque su experiencia enriqueciera de sobremanera su sobrado bagaje técnico.

Pero también existieron otras circunstancias que le valieron al arquero llegar a dicha marca. Las defensas eran casi insalvables para los anémicos ataques, que en su gran mayoría, se mostraban impotentes para llegar a la conquista.

Durante la primera rueda a Boca solamente le marcaron dos goles, cifra por demás elocuente, que habla de la solidez ofensiva que gozaba el conjunto de la ribera, pero también de la ineptitud rival.

No queremos con este panorama que damos, quitar mérito a la hazaña de Roma. Pero sí resaltar que el mérito es compartido con una defensa que se mostró a lo largo del torneo, solvente para sacar a flote las situaciones comprometidas para su marco.

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Ampliación de biografía



Antonio Roma

PUDO EMERGER DEL FOSO DEL MUNDIAL

Por un extraño fatalismo, los campeonatos mundiales de fútbol vienen a resultar para los hombres que visten la celeste y blanca como una lápida. Una fosa insondable  donde puede sepultarse definitivamente una carrera. De los jugadores que fueron a Suecia, por lo menos un cincuenta por ciento no pudieron  rehacerse y paulatinamente se fueron diluyendo hasta perderse en el olvido.

En el torneo de chile, la cosa no llegó a tanto. El fracaso fue igual al de Suecia, o mayor, pero como al país trasandino fuimos sabiendo sin posibilidad de equivocaciones lo que iba a ocurrir, al no tomarnos de sorpresa el resultado, las reacciones posteriores, y las consecuencias para los muchachos, fueron necesariamente menores.

De todas maneras, un Mundial siempre necesita una víctima propiciatoria. Lo que en jerga popular se llama un "chivo emisario". Y del campeonato de Chile, la víctima fue Antonio Roma. Le hicieron tres goles en el partido contra los ingleses, de los cuales se le adjudicó una exclusiva culpa den dos.

Todos sabemos que un arquero participa de las culpas de un equipo, pero que es injusto que se adjudique la responsabilidad total de un desastre. Al regresar a Buenos Aires se encontró bajo el peso agobiante de una responsabilidad que se le había adjudicado de la más gratuita de las maneras.

Eso lo trabajó anímicamente. Y el proceso anímico se tradujo en lo físico, hasta el punto de que en muy poco tiempo perdió ocho kilos de peso. Tuvo que descansar. En boca fue excluido del equipo superior y hay que reconocer que existían razones para esa exclusión. Esas razones se pusieron ampliamente de manifiesto cuando reapareció en la reserva. Parecía otro. De aquel extraordinario arquero que había sido hasta el momento de la partida a Chile, parecía quedar muy poco.

Había perdido la confianza en sí mismo y le resultaba difícil emerger de esa fosa que le había abierto el mundial. Todo ello, hasta que sobrevino el partido de  reserva contra San Lorenzo, en la cancha de Avenida La Plata. Ese día cumplió una labor magistral, es decir volvió a ser el extraordinario arquero que todos conocíamos.

Poco después, recuperó el perdido puesto en la división superior. Y desde entonces ha vuelto a ser lo que fuera, es decir un notable valor de su puesto. Ello no implica que carezca de defectos. ¿Qué jugador no los tiene?. El principal que se le adjudica es el de no saber medir sus nervios desde el arco.

Su potencia de brazo no está en concordancia con la precisión. Puede arrojar la pelota a cualquier distancia y en el momento del arrojamiento, su figura atlética puede ser considerada una imagen en movimiento de la estatua del discóbolo. Pero la pelota enviada con tanta potencia, no siempre tiene el destino adecuado.

Otro defecto de roma sería el de no tener la noción exacta del preciso instante en que debe abandonarse el abrigo de los palos para salir a una  intercepción que se impone a riesgo de afrontar serios peligros si no se hace.

No negamos que Roma tenga esos defectos y hasta podríamos admitir algún otro. Y la admisión la hacemos sabiendo que no comporta subestimación, por cuanto todavía está por comprobarse que exista la perfección en fútbol o en cualquier otra actividad humana.

Pero diremos que por encima de sus defectos, Antonio Roma es un notable arquero. Uno de los mejores que hayamos visto en nuestras canchas de mucho tiempo a esta parte.

Fuente: Así es Boca (1962)


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