CARLOS MARÍA GARCÍA CAMBÓN


Carlos María García Cambón
Carlos María García Cambón

¿Cuántos habrán sido los simpatizantes de Boca Juniors que se preguntaron por qué Rogelio Domínguez prefería a un jugador como García Cambón en lugar del tradicional ariete de punta con que contó casi siempre a lo largo de toda su historia el equipo xeneize? ¿Cuántos  fueron los que pidieron con voz de protesta la adquisición de un goleador? ¿Cuál podía ser la forma con que García Cambón podía borrar aquella nube de recelo que había sobre su ingreso a Boca Juniors para ponerse la camiseta número nueve? Goles. Esa era el arma con que Carlos María García Cambón podía ganarse la confianza del hincha, que quería un hombre en el área para meterla en el arco. Y pocos son los que tienen ese don de ser goleadores. Hay que tener pasta. García Cambón la tiene y así lo demuestra el día de su debut. Es una jornada brava para su presentación en Boca Juniors. El rival es River y el desafío es definitivo. La hinchada difícilmente perdonaría una floja actuación ante el eterno rival. Y García Cambón cumplió con creces. Completando una trilogía de alto vuelo técnico junto a Benítez y Potente. Cuatro fantasmales apariciones dejan sin chance alguna a Fillol, que nada puede hacer ante la presencia del goleador. Primer partido con la azul y oro sobre el pecho y cuatro goles de River. Todas las especulaciones al cesto del olvido. ¿Quién podía preocuparse porque no fuera un atacante de área?

Tenía la dificultad necesaria como para convertirse en hombre de punta o enlace con sus mediocampistas de avanzada, según las circunstancias del encuentro lo hicieran necesario. Hábil, inteligente, capaz para ubicarse en los vacíos a espaldas de los defensores y llegar limpio ante la posibilidad de gol. Podía rematar con ambas piernas sin distinción y lo hacía con suma precisión y justeza. "Para mi llegar a Boca fue concretar un sueño. Yo creo que muchos que llegamos a este club sentimos eso, además como todo jugador siempre quise jugar en un cuadro grande". Destacados por los elogios de la prensa luego de su rutilante aparición en el cuadro xeneize, muchos se preguntaron si había un cambio radical entre el García Cambón que jugaba en Chacarita Juniors  a este de Boca. "Cambio no hubo ninguno en mi forma de jugar. Lo que pasa es que Domínguez dio más libertad por todo el frente de ataque por lo que puedo llegar al gol con más frecuencia que en Chacarita y por distintos lugares", dijo entonces aclarando su cuestionamiento. Convirtió ocho goles en pocos partidos y luego se sumó en el silencio del goleador que no llega a la red. "No tenía suerte. Andaba bien pero no la embocaba. Después me expulsaron contra River y cuando volví seguía sin embocarla. Metí un gol contra Ferro Carril Oeste y después no la metí más".

De aquella aparición llena de gloria, lentamente se fue opacando con el escaso contacto que posteriormente  tuvo con la red enemiga. Ya muchos comenzaron a saborear en su boca las palabras "invento", "fracaso" y demás expresiones que solo sirven para condenar. Para colmo de males a comienzos de la temporada siguiente plantea junto con otros cinco compañeros un conflicto económico que lo llevan a convertirse en un señalado de los directivos. Muchos dijeron que sería ésta su última temporada en Boca Juniors. Pero no fue así. Superado el conflicto con los directivos, García Cambón volvió a ser el goleador que demostró ser en sus comienzos. "En aquel Boca todo era ataque, por eso cuando nos íbamos como malón para adelante nos metían algún gol y perdíamos el partido. De los equipos que integré en el que mejor me sentí fue el del '74 cuando ganamos todo menos el título por una cuestión de suerte, nada más".

Muchos llamaron a ese hombre como el viejo delantero que pendulaba entre el medio juego y su línea de ataque. Fue goleador del equipo junto a Potente en el '75 para que en el '76 disminuir notablemente su rendimiento. "No me sentía bien dentro del esquema que nos hacía jugar Juan Carlos Lorenzo". Fue el último sobreviviente de aquel conflicto que lo marcó en Boca Juniors y que lo condenaba a abandonar la ribera. A fines de esa temporada, luego de tener un enfrentamiento con el "Toto", quien lo excomulga del primer equipo y cuenta en su formación en escasas oportunidades. Es uno de los que aporta su granito para la doble conquista del '76, pero a su vez marca el final de su ciclo en Boca, que se opaca por las últimas circunstancias. Parte a préstamo a Unión de Santa Fe y cuando retorna le extienden el pase en blanco. Fue la ráfaga de un goleador.

Más sobre Potente y García Cambón

 

Volver a Biografías


 

Volver a la portada

 


Desde el 15 de noviembre de 2000