DIEGO ARMANDO MARADONA


Diego Armando Maradona
Diego Armando Maradona

Mucho tiempo hacía que Boca Juniors no se anotaba en el mercado de pases con uno de tanta trascendencia, denunciando una clara intención de pelear su sitial de privilegio. Ese tiempo fue interrumpido en algunas ocasiones cuando algunos hombres pasaron a engrosar las filas boquenses pero sin tener el nivel de futbolistas que el pasado fueron un símbolo de un equipo pujante, pleno de renovación. Casi imprevistamente, a comienzos de la temporada de 1981, Boca Juniors concreta una transferencia que no sólo sacude el mercado local sino también el internacional por la alta inversión que realiza. Diego Armando Maradona ingresa a Boca Juniors. El mejor futbolista de todos los tiempos, pasa a una de las instituciones más importantes del mundo.

La confusión rodeó el pase del gran jugador al cuadro de la ribera.. Las negociaciones consumieron mucho más tiempo de lo normal. Los negociadores se justificaron diciendo que por el monto de la operación era necesario hacer un exhaustivo análisis de los avales que llevaría la misma. Al final la transferencia se concretó aunque siguió el mismo grado de confusión. Mientras los dirigentes anunciaban que el pase era a préstamo, los rumores decían que el pase era definitivo. A ciencia cierta, todavía nadie, a menos que los interesados, puede decir cual es la forma en que quedó concretada la transferencia.

El domingo 20 de febrero de 1981 La Bombonera presentó un marco imponente, como hacía mucho tiempo no tenía. A pleno 45 minutos antes del comienzo del encuentro con Talleres de Córdoba, las puertas del estadio debieron ser cerradas para evitar una posible tragedia. Cuando la voz del estadio anunció que iba a dar a conocer la formación de los equipos, un raro silencio envolvió el marco. Uno a uno fueron desfilando los hombres, hasta que el anunciador dijo a viva voz "con el número diez... ¡Maradonaaa....! En ese instante el delirio cubrió todas las tribunas.

Boca esa tarde estaba de fiesta. La misma que quisieron preparar dos días antes cuando el crack jugó un partido que sirvió como despedida de su antiguo club y de recibimiento, pero los dirigentes precios elevados a las entradas y la misma quedó trunca. Desde la primera fecha del Metropolitano de ese año, Boca contaba en sus filas con el más grande futbolista que haya dado el universo.

A los doce minutos se le presentó la posibilidad de concretar su primer gol con la camiseta azul y oro. Baley corta con infracción una profunda entrada cuando las chances para convertir eran inmejorables. Con la tranquilidad y seguridad de los que saben, colocó el balón lejos del arquero, que se jugó al otro palo. La corrida, el salto que lo caracterizaba desde su aparición en primera división, sirvieron de epílogo para su obra. Era el primer encuentro entre una hinchada que lo encumbraba desde su aparición como uno de los ídolos más importante que haya tenido la vida boquense. No fue la que cumplió esa tarde una actuación espectacular. Sólo pincelazos de su talento son los que dejó esa tarde. Una lesión en el muslo izquierdo impide jugar en el nivel que se le reconoce. Contra Instituto de Córdoba logra la primera obra del maestro. Perotti toca corto, el genio engancha, hace pasar la pelota por sobre la cabeza de Nieto para al caer colocarla al otro palo de su posición. Un golazo. Después del encuentro con Huracán, su físico necesita un descanso para la recuperación. Es parado durante casi un mes para que consiga su mejor disposición física. Vuelve en el partido contra Newell's Old Boys y convierte otro gol, de tiro penal. Contra Independiente define con excepcional remate un pase maestro de Brindisi, el socio ideal que encuentra en Boca Juniors. Llega la consagración definitiva, o ese ingrediente que necesita todo jugador para asumir la gran idolatría en Boca. Por primera vez se convierte en verdugo de River Plate. Tres espectaculares arranques terminan con la resistencia millonaria. Y como corolario una maniobra digna de un genio como él. Recibe un centro de Carlos Córdoba. Doma con pierna izquierda. Espera la salida de Fillol, amaga y lo descoloca, sigue un trecho. Espera el cierre de Tarantini y cruza el balón hacia el rincón más alejado del marcador de punta. Un golazo inolvidable, memorable. Una obra de arte que se recordará durante mucho tiempo.

Recorrer la trayectoria de Diego Maradona es desandar un camino de éxitos constantes. Desde aquella humilde aparición en Los Cebollitas, aquel gran equipo de chiquilines de Argentinos Juniors que perdió la final del torneo infantil, cuando tenía grandes posibilidades de ganar el título. O aquella

Diego Armando Maradona

aparición en primera división ante San Lorenzo de Mar del Plata convirtiendo dos goles en 1976. Un año más tarde su aparición en el seleccionado argentino a principios de 1977, cuando sólo tenía 16 años, ante Hungría, la tarde que Luque y Bertoni concretaron una goleada espectacular por 5 a 1. La primera pelota que toca es un magistral pase que pone en posición de gol a René Orlando Houseman. Después la lenta evolución de un hombre que estaba llamando a su gran figura del fútbol en la década del ochenta. La tristeza de haber quedado fuera del Mundial de 1978 que se disputó en Argentina y que el seleccionado local conquistó por primera vez, y la coronación como campeón del mundo en el juvenil de Japón en 1979.

Después los memorables goles que logró en distintos casos. Aquel que logró la noche que conmemoró el año de la conquista del Mundial ante el Resto del Mundo, con un remate combado de magnífica trayectoria. Aquel que conquista en Glascow para dejar asombrados a los defensores escoceses y su público. La inolvidable apilada que realiza en Wembley, maniobra que no termina en la red por escasos centímetros, pero obliga al aplauso de los fanáticos ingleses. O el recordado gol de "La Mano de Dios" ante Inglaterra en el Mundial de 1986 en México y la obra de arte minutos más tarde, apilando gran cantidad de jugadores y convirtiendo el que dicen fue el gol más extraordinario de todos los tiempos. Siempre con ese sello que lo distingue entre los mejores del mundo. Se trazan comparaciones con Pelé, Di Stéfano, Cruyff, hombres que ocupan uno de los lugares más importantes en la historia del fútbol mundial.

Luciendo la casaca de Argentinos Juniors es verdugo del equipo xeneize. Dos goles suyos cortan una racha negativa del equipo de La Paternal en La Bombonera. En el '80 es figura de esos enfrentamientos. Convierte un gol a Santos. Otro al mismo arquero en el primer choque en el Nacional y es figura excluyente en la revancha para asegurar una victoria de 5 a 3. Previo a este encuentro, se le adjudican a Hugo Gatti unas declaraciones en las que dice  que Maradona es un "gordito". Dichas o no, Diego esa tarde le convirtió 4 goles de la más variada y excelente factura. Al final del encuentro la hinchada xeneize corea su nombre en reconocimiento a la actuación que tuvo. Esa tarde, uno de los candidatos a las cercanas elecciones en Boca, hace una oferta fabulosa por el pase de Diego. Los juegos políticos tuvieron como protagonista anticipado a Boca. A comienzos de 1981 comenzó a escribirse otra historia. Diego Maradona jugaba con la azul y oro. El mejor jugador del mundo de todos los tiempos comenzaba un romance que jamás se cortará.

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