DOMINGO TARASCONE


Domingo Tarascone

FOTO DE LA IZQUIERDA: La definición
espectacular de la presencia de
Domingo Tarascone rematando
sobre la salida del golero de Gimnasia
y Esgrima La Plata y un defensor queda
impotente ante la rapidez de la maniobra.
Otro gol que asegura el firme andar
de un conjunto ganador.

"Yo hacía goles de todos lados", afirma Domingo Tarascone en su casa de Flores al tiempo que una sonrisa deja escapar una huella de orgullo. Ese mismo que tiene todo goleador cuando después de concretar su obra, con la pelota envuelta en las mallas del arco, sale corriendo y en su voz se dibuja la esencia del fútbol: ¡Gol!. Y Tarasconi, tal como lo rebautizaron los simpatizantes boquenses, era un hombre-gol. De esos que se empecinan en esa sana manía de quebrar vallas rivales.

"Me inicié como jugador en Atlanta, donde milité hasta 1921. En 1922 pasé a Boca Juniors y allí permanecí hasta 1932. Siempre fui titular...". Siempre goleador. Nadie puede asegurar cuantos goles convirtió con la casaca azul y oro.
Según Informe Xeneize conquistó en Boca Juniors 195 tantos, convirtiéndose en el segundo goleador de toda la historia xeneize, detrás de Roberto Cherro y el detalle es el siguiente:

1922: (9)
1923: (41)
1924: (15)
1925 (Gira): (7)
1925 (A.A.): (3)
1926: (16)
1927: (35)
1928: (30)
1929: (4)
1930: (27)
1931: (8)
Domingo Tarascone
Domingo Tarascone
Domingo Tarascone enfrentando a los arqueros, su costumbre

Fue el score absoluto de Boca Juniors en los años 1923, 1924 y 1926. En los años siguientes también estuvo entre los más goleadores. En 1929 sufrió una lesión que le impidió jugar gran parte de la temporada. Pero también frustró un gran sueño que tenía desde hace tiempo. Era inamovible en los combinados que se formaban en esa época. En ese año fue llamado para integrar la selección junto a Nolo Ferreira y Roberto Cherro. "Pero me lesioné en la rodilla. Fue una jugada casual. Yo estaba de espalda al arco adversario, cuando diré para tomar la posesión del balón, en el momento en que el zaguero me pegó una patada aquí (se señala en la parte posterior del muslo). El golpe me descolocó la rodilla y fue necesario operarme. Nos entendíamos a la perfección con Ferreira y Cherro. Cuando nos llamaron me dijo 'al fin nos pusieron juntos'. "No pudo ser". Tarascone posee un récord que difícilmente pueda ser quebrado. En los Juegos Olímpicos de 1928 en Amsterdam, logró 11 goles en cuatro partidos. "En ese torneo perdimos la final en forma increíble. Los uruguayos siempre tuvieron suerte en los partidos definitivos. El primer partido lo empatamos 1 a 1. En la final Scarone le hizo un gol desde cuarenta metros a Bossio.  Un gol imposible. La pelota entró por la mitad del arco sin que Bossio reaccionara. Nos perdimos el empate. Yo entré a la carrera y tiré fuerte. La pelota superó al arquero y sobre y sobre la línea saltó un defensor uruguayo y la alcanzó a sacar. Yo seguía mi carrera y la devolución en lugar de volver hacia el centro picó y se fue afuera. Todos los reporteros que cubrían el hecho dijeron que nosotros éramos los campeones espirituales".

"Tarasca" fue garantía de gol en cualquier conjunto que formó. No escatimó su voracidad goleadora en ningún momento. Aún en los más extremos. "La tarde que llevaron en andas a Américo Tesotieri, sobre el final del partido metimos un tiro en el travesaño. Hubiera sido consagración, con el arco invicto. Pero mejor así porque si ganábamos, los uruguayos nos mataban a todos".

Cuando llegó a Boca Juniors era puntero derecho. Como en el puesto había una "institución", Pedro Calomino, lo hicieron correrse hacia el centro del ataque. "Yo jugaba como puntero derecho insider o centrofoward. Por el remate que tenía me convencía jugar en el centro. De puntero perdía fuerza". Según su parecer el equipo campeón de 1926 fue el mejor que integró en los xeneizes. "Era un conjunto que se fue formando con muchachos jóvenes. A los 3 años de jugar juntos hacíamos todo de memoria. Cada uno sabía lo que tenía que hacer y lo  que el otro iba a hacer". La mejor delantera fue la del '30, "estaban Penellas, Kuko, yo, Cherro y Alberino. Kuko era un insider que hacía cualquier cosa con la pelota en los pies". Compara el presente y el pasado del fútbol "ahora saturan al jugador con entrenamientos y concentraciones, no dándole descanso. Antes nos entrenábamos dos veces a la semana y era más que suficiente. todos corríamos alrededor de la cancha. Yo que era de los que menos trabajaba por mi físico, daba seis o siete vueltas a la cancha. No voy a ver fútbol porque no veo nada. Ni siquiera se palpitan los goles. Antes todos querían ganar. Ahora nadie quiere perder".

Cuenta que para sacar ventajas sobre los rivales: "Antes o en entretiempo nos llevábamos la pelota a nuestra casilla y la poníamos bajo el agua para que fuera más pesada aún. Era porque se hacía más difícil dominarla, picaba menos y como teníamos buenos shoteadores los tiros eran imparables".

Sus goles eran espectaculares. recuerda uno que le convirtió al "Divino" Zamora durante la gira por Europa. "El diario Crítica había publicado que yo le haría un gol de 28 metros a Zamora. Los diarios españoles cuando nosotros llegamos también lo publicaron. Zamora fue a recibirnos en Barcelona y yo me adelanté y le dije que no había dicho nada. El partido lo ganamos por 1 a 0 y yo hice el gol desde unos 25 metros...".

Una sonrisa picaresca torna como una travesura su golazo. "En otro partido que jugamos le hice otro gol. Fue un tiro cruzado violento que le pasó cerca de la cara. Si le llegaba a pegar en el rostro seguro que lo lastimaba. Esa tarde ganamos 3 a 0. Después Zamora no nos quiso enfrentar más. Jugamos otro partido más que ganamos 2 a 0". De ese partido guarda la casaca con los colores celeste y blanco que usaron los xeneizes en esa ocasión. Esa camiseta resume la historia de ese gran goleador. boca y la selección argentina. Siempre con el mismo grito en la voz. ¡Gol!


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Desde el 15 de noviembre de 2000