ENRIQUE VIDALLÉ


Son muchos los hombres que en su fugaz paso por la primera boquense dejaron una estrella de brillantez que no puede ser borrada por los números implacables de las estadísticas que dicen que su trayectoria no se prolongó por más de tres años. Pero sin embargo, muchos fueron los hombres que teniendo condiciones para adueñarse del puesto titular, tuvieron que resignarse a la espera y en muchos casos hacia otros lugares para que sus condiciones fueran aprovechadas en el fútbol. Este es el caso de Enrique Bernardo Vidallé.

Trabajó en las decisiones inferiores de Boca Juniors, transita todos los peldaños necesarios para escalar hasta el primer equipo, con férrea voluntad. Desde las divisiones inferiores  estuvo acompañado por hombres de la talla de Tarantini, Mouzo, Potente, Ferrero, los hermanos Franchesini, Trobbiani, jóvenes que en este período, tuvieron su oportunidad de pelear el rincón titular. Claro que Vidallé no las tenía todas consigo, porque en el primer equipo ocupaban indistintamente la valla Rubén Sánchez, un arquero que cumplía mucho de lo que había prometido en su aparición en primera y permanecía vigente Antonio Roma, legendario pero aún eficiente arquero. Un año completó alternando en tercera división con Oscar Candia y continuar en la misma división en el '72.

Por las circunstancias se dieron como para que tuviera su oportunidad en esa temporada. Rubén Sánchez partió con la selección que disputó la Minicopa en Brasil y Antonio Roma, obligado reemplazante ocupó la valla, aunque sin la destreza que lo distinguió siempre. Mucho tuvo que ver su actuación la caída ante Newell's y el empate ante River en La Bombonera. Los medios hablaron

durante la semana previa al lugar del enfrentamiento con Racing Club, que debutaría Vidallé en lugar del otro arquero Antonio Roma, quien ya transitaba su ocaso futbolístico. "Siempre estuve confiado en mis posibilidad y condiciones y sabía que tarde o temprano tendría mi oportunidad, así que estaba tranquilo. Cuando comencé a escuchar que me nombraban para ocupar el arco de Boca, nada cambió.

Cuando me confirmaron que jugaba de titular contra Racing, seguí igual, pero la noche anterior al partido me di cuenta de que eso significaba". La voz del estadio comenzó a nombrar las formaciones de ambos conjuntos y cuando "¡Vidallé!" la hinchada de Boca hizo silencio.

Comenzaba a conocer a un arquero casi desconocido. "No tuve suerte en el debut. El equipo andaba mal y necesitábamos de los triunfos para recuperar posiciones. Ante Racing  teníamos la posibilidad, pero no se dio. de entrada Cárdenas desbordó y mandó al centro, le pegó a Roberto Rogel y me dejó descolocado. Después dos penales y nada pude hacer para detenerlos. Me sentí tranquilo, pero estaba amargado por los goles. Perdimos tres a uno y cuando llegué a los vestuarios todos me alentaron, entre ellos Antonio Roma.

Siguió como titular hasta la vuelta de Sánchez, volviendo a jugar en la tercera división. En el '73 es confirmado como primer suplente, habiéndose retirado Antonio Roma. Cuando Sánchez parte con el combinado para la serie eliminatorias del Mundial de Alemania con la selección, volvió al primer equipo y demostró todo lo que poseía para el puesto. Pero la fortuna no lo favoreció. Arriesgando en las salidas, sufrió la fractura de la mandíbula en un encontronazo con Néstor Leonel Scotta, centrodelantero de Racing Club. "Fue un impacto tremendo. El se cortó solo y yo salí a anticiparlo y llegamos juntos a la pelota. Tiró la patada y le pegó a la pelota, pero con la rodilla me pegó en la cara. Sentí el golpe y no me acuerdo nada más. Cuando me desperté estaba en la clínica y no podía hablar. Estuve dos meses para recuperarme y me caí anímicamente. Pero estaba tranquilo, en cualquier momento podía volver.

Pasó 1974 y recién en el '75 tiene la gran oportunidad. Durante la primera rueda juega algunos partidos mientras Sánchez se empeña en un pleito con los directivos por su contrato, que a mitad del campeonato lo venden a México, quedando como titular Vidallé. Toma la titularidad y responde con acierto y seguridad en el puesto. Llega el Nacional y Boca compra a Carlos Biasutto. "Realmente no lo comprendí. Yo andaba pero comprendo que Boca no podía tener un solo arquero, pero tuve otra oportunidad de volver. A principios del año siguiente llegó Hugo Gatti y como no tenía casi posibilidades de jugar, fui y hablé con los dirigentes para que me vendieran. Me dieron el pase libre. Me fui con muchos lindos recuerdos de esa gran institución. La hinchada, el título de Viareggio, el paso por la selección. Sentí mucho tener que irme, pero no había otra alternativa".


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