ENZO FERRERO


Enzo Ferrero
Enzo Ferrero

¿Cuántos eran los punteros izquierdo que tenía Boca Juniors a comienzos de la temporada de 1971 y cuál era su real dimensión?

Estaba Ignacio Peña se perfiló como revelación en el '69, pero su juego potente se desdibujó con el correr del tiempo. El "Pocho" Pianetti, otro de los punteros fuertes pero sin mucha inventiva, tal es así que llegó a alternar en el centro del ataque. En la que sería la adquisición más importante de la temporada que se agregó Aníbal Tarabini, de larga trayectoria en Independiente, pero que no cuajaría el el club xeneize. Entre los tres se encargaron de ocupar la punta izquierda del ataque sin mayor fortuna. Anémica la ofensiva de Boca Juniors, se recurre a valores de las divisiones menores, que promovidos parecen darle nueva fisonomía al ataque. Entre ellos aparece un puntero izquierdo que rápidamente se gana el elogio de quienes lo observan y ven en su figura a un crack que pronto alcanzaría dimensiones de tal. Era Enzo Ferrero.

Enzo Ferrero
Enzo Ferrero (FOTO: Boca "el libro")

Hábil, encarador, decidido, veloz, eran sus características más salientes, las que rápidamente dieron la titularidad incondicional, cuando era todavía muy joven con edad para tercera. No tardaron las voces de los críticos en ubicarlo como uno de los futuros delanteros del fútbol argentino. No se equivocaron. Ferrero fue cumpliendo cada una de las etapas en primera división hasta consolidarse como un puntero casi completo. ¿Qué le faltaba?. Es difícil decir, pero en ese casi dejamos abiertas las escasas posibilidades de encontrarle un defecto. No arriesgaba en las difíciles y era sacrificado para su equipo. Un delantero cabal dentro del campo de juego.

No tenía altibajos en su rendimiento, la seguridad era otra de las virtudes, ya que siempre cumplía con su cuota de fútbol pujante y ofensivo, lo que le sirvió para ser adorado por la afición xeneize. Se convirtió en carta de triunfo y la mejor delantera que formó en Boca Juniors fue la del '74. "Teníamos todo, habilidad, gol, era la más completa". La integraban Ponce, Benítez, García Cambón, Potente y Ferrero. "Antes estaba Curioni y por sus características, nuestro juego se reducía, pero con la llegada de García Cambón mejoramos todos, ya que las maniobras siempre eran colectivas. En el '75 jugué el Metropolitano y se fue Ponce y vino Luis Darío Felman que no era tan habilidoso como "Mané" pero se adaptó rápidamente. Dimos muy buenos espectáculos y fuimos considerados todos para la selección nacional. Nos faltó el título". Fue eso lo único que le faltó a "Picky" conseguir en su brillante paso por Boca Juniors. Ser campeón con la azul y oro, la casaca que llevó desde el mismo momento que se introdujo en el fútbol rentado.

"Mi mejor gol en Boca. No se, fueron muchos y muy bonitos. El que más recuerdo fue uno que convertí en Mar del Plata jugando contra Huracán. Estábamos ganando 3 a 2 y Ponce cruzó un centro sobre el sector izquierdo. Yo entraba a la carrera pero la pelota hizo una comba y me quedó un poco atrás. Me tiré y le metí el tacazo. Ma salió justa, la pelota entró en el ángulo por sobre la cabeza de Leyes, que se quedó parado. Fue n golazo de esos difíciles de olvidar. En fin, creo que debe haber alguno más, porque todos los goles tienen algo especial. Pero creo que ése fue el mejor".

Tan buen jugador como era dentro de la cancha, era como persona fuera de la misma. En 1973 los goles del cordobés Guerini seducen a los dirigentes boquenses que lo contratan. El cordobés viene como titular y Ferrero lo acepta en silencio como esperando su oportunidad de retornar a la titularidad. No duda un instante en ponerse a disposición del técnico en el banco de suplentes para cuando éste lo necesite. Cuando el "Chupete" es transferido a España, él vuelve al primer equipo en toda su dimensión. Integra la selección que concurre a Brasil para jugar la Minicopa e integra la lista de preseleccionado que viajaría a Alemania para jugar el Mundial de 1974, aunque finalmente es excluido. A fines de ese año debuta en primera la selección bajo la dirección de César Luis Menotti, quien lo pone entre los mejores delanteros del momento. Finalizado el Metropolitano de 1975 es transferido a España, donde continúa con su brillante trayectoria. Boca se dejaba arrastrar por la corriente de vender jugadores al viejo continente y los europeos llaman a Ferrero, que, rápidamente, confirma en canchas españolas el valor que había mostrado en nuestros campos. Bajan desde la madre patria comentarios elogiosos para el puntero izquierdo, al tiempo que aumenta la añoranza de los boquenses por ese crack que se fue, pero que no olvidarán nunca.


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Desde el 15 de noviembre de 2000