JORGE JOSÉ BENÍTEZ


La habilidad puesta en sus pies


 

Jorge José Benítez
Jorge José Benítez

Era un partido donde estaba en juego el título, aunque aún quedaban dos fechas por jugarse. Aquí el que ganaba se llevaba la mejor parte, la posibilidad de un título. También había quienes jugaban el partido afuera, rodeando de un marco puramente técnico, con el asunto de los estilos opuestos a los protagonistas. Boca, garra, fuerza; Huracán, toque y creación; dos posturas que dentro del campo de juego, rara vez se conjugan para formar una fuerza sólida en todos los sectores del campo. Dos posturas totalmente diferentes. Pero quien podía pedir en una final fútbol del bueno, cuando el jugador está presionado por la responsabilidad de ganar o ganar, para no perder todo el sacrificio con que llegó al primer lugar. No se podía pedir buen fútbol, y escasamente lo hubo. Paridad casi total en el campo de juego. Mejor disposición táctica por parte de los xeneizes, mejores individualidades por el lado de Huracán. No son demasiadas las posibilidades para concretar. En una de esas jugadas que parecen intrascendentes se gestó el primer hito de grandeza de la era Lorenzo. Jorge José Benítez avanza por el sector derecho dominando el panorama. los delanteros estaban tapados y había muchas alternativas. En ese momento partió el derechazo impresionante del "Chino" Benítez que se metió en el ángulo derecho ante el espectacular e inútil vuelo de "Chocolate" Baley. Boca ganó 1 a 0 y se aseguró el título Metropolitano 1976.

"¿Cuánto le debe Lorenzo a Benítez? --reflexionaba un hincha después de ese partido--. Cuando estaba con la soga en el cuello le hizo un gol a Colón y ahora le da el título". El parecer puede ser o no compartido, pero en esos momentos cruciales en los que el fracaso se presentó como insoportable fantasma la noche de un viernes sobre La Bombonera, o el triunfo y la gloria exigieron el temple de hombres xeneizes, Jorge Benítez dio su presente con dos goles, que a su tiempo sirvieron para lo mismo. El triunfo. Contra Colón de Santa Fe en el último minuto decretó una victoria que sirvió para disipar con los dos puntos, las dudas que dejó el conjunto de Lorenzo en la cancha. El otro sirvió para obtener el título. Qué más se puede agregar sobre la importancia de su gol.

Benítez llegó a Boca en 1973 y en su primer partido cumplió satisfactoriamente convirtiéndose en el eje del conjunto ante River, partido que finalmente se perdió, circunstancia en la que mucho tuvo que ver su salida por cansancio. A partir de entonces comenzó a ser el titular casi indiscutible. En su primera época en Boca Juniors, Rubén Peracca le discutía la posesión del

puesto y Benítez no se había adaptado de entrada al ritmo intenso de tener que defender la casaca del más grande.

Rogelio Domínguez renuncia a la posibilidad de tener en la formación titular a un centrodelantero nato y coloca en ese lugar a García Cambón, jugador de característica de delantero, pero acostumbrado a jugar en posición más retrasada. Junto a él y Osvaldo Potente, conformaron un trío central de ofensiva cuya técnica rememoró las andanzas de otros antecesores gloriosos el el club xeneize.

Muy hábil con el manejo de la pelota, inteligente para buscar los espacios vacíos o al compañero mejor colocado, fue acusado en más de una oportunidad de discontinuo, un mal que aflige a muchos habilidosos, como si no pudieran mantener un nivel de regularidad parejo a lo largo del torneo. Nunca salió al cruce de esas palabras y en el silencio siguió trabajando para mantenerse en el primer equipo.


Mastrángelo, Veglio y Benítez

Cuando llegó Juan Carlos Lorenzo, no fue desde el comienzo de esta nueva era titular. Tuvo su oportunidad cuando la selección nacional viajó a Europa, y se llevó a varios titulares boquenses, con lo que se formó un vacío con el ahínco y buen temple cumplió. A partir de entonces  se convirtió en  una pieza poco menos que indiscutible en el conjunto base boquense. Llegaron los momentos felices. Aquel gol del campeonato, otro título al final del año y nuevamente figura. Las Copas, la noche de Alemania que Boca se consagró campeón del mundo y que el "Chino" miró desde afuera porque una lesión le impidió jugar ese gran partido. Igual gran parte de esa Copa tuvo sudor suyo. Después llegaron los tiempos de la malaria. Entre los discutidos estaba Jorge Benítez, pero su experiencia y juego le sirvieron para que el conjunto saliera a flote de los malos momentos que estaba viviendo. En 1981 lo encontró en una situación incierta, donde la plaza de titular volvía a ser una realidad lejana. Nuevamente sale al paso: "Nunca me sentí titular". Sale campeón nuevamente, ahora jugando con Maradona y Brindisi entre otros. Logran el Metropolitano dirigidos por Silvio Marzolini.

En 2004 reemplazó como DT a Brindisi, luego de una de las peores campañas en la historia xeneize. Tomó el primer equipo en la fecha Nº 15 del torneo Apertura, cuando Boca recibió a Estudiantes de La Plata en La Bombonera, empatando sin goles y el encuentro revancha por los cuartos de final de la Copa Sudamericana cuando los xeneizes lograron el pase a semifinales, tras ganarle a Cerro Porteño por penales 8 a 7. Benítez logró el ansiado torneo continental lo que le valió la confianza de los, por el momento desorientados dirigentes, para continuar con la conducción técnica del primer equipo.

Al cierre de esta biografía, en medio de conflictos entre jugadores, dirigentes y también periodistas partidarios, Benítez continúa su andar como DT xeneize. ¡Mucha suerte, "Chino"!


Una gran delantera, allá por el '76. De izquierda a derecha: Mastrángelo, Benítez, Pavón, Zanabria y Perotti


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