JUAN CARLOS LORENZO


Felman y Lorenzo
Luis Darío Felman y Juan Carlos Lorenzo

Es inevitable no dedicarle un lugar a Juan Carlos Lorenzo uno de los técnicos que mayor renombre y prestigio ganó en la ribera, llevando al primer equipo hasta la cumbre mundial, con su particular estilo, dentro y fuera de la cancha, lo que le valió entre otra cosas, ganarse el aprecio inigualable de la hinchada más grande del fútbol argentino. Mérito envidiable por cierto. El "Toto" lo logró y con muchos condimentos. Juan Carlos Lorenzo dio vuelta la historia de Boca Juniors.


Juan Carlos Lorenzo y Carlos Biasutto

Muchos lo acusaron de especulador, aprovechador de las instancias y artimañas que ponen sus equipos en el borde mismo donde el reglamento marca su frontera con la ilegalidad. Otros aceptaron su tesitura futbolística como acertada y valiosa. Entre ambos pareceres surgió una verdad incuestionable. La profesionalidad con que encaró el trabajo este hombre, fue cuna de los éxitos que logró en Boca Juniors, logrando que un grupo de hombres de diversos destinos habían tenido en su trayectoria dentro del fútbol, pusieran todos sus esfuerzos para llegar a un título que tanto anhelaban los boquenses en 1976, luego del fracaso de Rogelio Domínguez. A pesar del opuesto pensamiento que los guiaba a estos coach, cimentó con muchos hombres que fueron figuras en aquel ciclo su tierra de triunfo.

 

"Yo fui como jugador a Europa y sufrí mucho. Me costó mucho adaptarme. Tenía mucho del jugador argentino, pero esas virtudes allá no iban. Cuando yo iba al ataque la pelota estaba de vuelta. Cuando volvía a la defensa, el balón ya iba hacia el campo contrario". Cada frase suya sobre el fútbol destilaba su forma de pensar que trasladaba a sus jugadores.

"En una oportunidad, jugando en Francia, me entretuve con la pelota y me atoraron, quise gambetear y me sacaron el balón. Fue gol de los contrarios; en el entretiempo el director técnico me dijo de todo y me aconsejó que en una circunstancia así tirara la pelota afuera, para que cuando el tipo tuviera que entrar el balón, nosotros teníamos un hombre más en juego".

"Todos me acusan de que voy a especular siempre, que niego el ataque, que mando destruir a mis jugadores, pero el fútbol es así. Si no ganás, al día siguiente te echan. Si ganás sos el rey, pero si no sos odiado por todos. Además yo busco resultados. A mi me trajeron a Boca para salir campeón. Por eso me interesan jugadores que se adapten a nuestro juego. Si ustedes no creen lo que yo digo, fíjense en los europeos. Vienen y se llevan jugadores. Por que jugadores. ¿Se llevan Alonso,

a Houseman? NO, viejo, se llevan a Scotta, Kempes, tipos que no andan con chistes y la meten seguido".

"Me fui de Boca porque me equivoqué en ir a Racing y después a México. Si me quedaba en Boca, no saben cuantos se hubieran salvado".

"Creo que soy el técnico ideal para Boca, y le estoy agradecido a la hinchada, sin ellos mucho de lo que logramos no hubiera sido posible". Polémico, verborrágico, siempre hablando en una forma especial, pero por sobre todas las cosas, un hombre que mostró tener fibra de boquense. El éxito de esta era debe indefectiblemente ir ligado a Juan Carlos Lorenzo. Volvió en 1987 pero sin éxito.
Juan Carlos Lorenzo fue un grande con todas las letras.

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UNA RENUNCIA QUE AL FINAL NO FUE

Si alguien tuvo importancia en este proceso que encumbró a Boca hasta la cima futbolística, Juan Carlos Lorenzo, en su particular forma de hablar, por su profesionalidad para encarar cada partido, se llevó la porción más grande. Su carisma le dio toque destacado a un equipo que lucía por su adiestramiento táctico más que técnico y que tuvo como principal gestor al gran "Toto" Lorenzo.

Nada por cierto hacía presumir que el técnico se fuera de Boca. Más cuando la sociedad que había formado con la "número doce" era más que profunda y se perdía en los confines de la adoración, sentimiento pasional que se traslucía en el grito de la hinchada antes, durante y después de los partidos. Incluso cuando fue requerido en una oportunidad el inefable "Toto" respondió de esta manera: "Todavía no pensé en irme de Boca pero seguramente alguna vez ocurrirá y sinceramente lo sentiré. Nunca pensé que una hinchada exigente como la de Boca podía llegar a vitorear mi nombre y realmente le estoy profundamente agradecido, porque mucho de lo que hicimos se lo debemos a ellos. Pero también estoy cansado. Ganamos todos los títulos y uno siempre quiere empezar de nuevo. No se si me voy de Boca podré enfrentarlo, pero en esta profesión los sentimientos no cuentan. Me gustaría irme de Boca ahora con todos los triunfos logrados para volver en otro momento tratando de remontar el camino. Sería lindo que un club chico me ofreciera trabajar con un plantel reducido y ver que se puede hacer. Pero a Boca no lo voy a olvidar jamás".

Esta monólogo de Lorenzo, reflejaba la importancia que tenía para él su paso por Boca Juniors. También la tuvo para Boca, por supuesto. Cuando nada lo hacía prever, antes del encuentro con el Cosmos que se disputó en Mar del Plata, Lorenzo anunció por televisión su renuncia, convulsionando el medio. Las palabras del "Toto" no dejaron otra posibilidad que su partida, ya que anunció no continuar, aun cuando le ofrecieran todo el dinero del mundo. Todo terminó en reconciliación entre Lorenzo y Armando que con tanto ruido como el que tuvo su primer intento de renuncia, atrajo toda la atención de los medios, que vieron con dudas los anuncios de los nuevos pasos a seguir. Con grandes renovaciones de infraestructura y pensando en mejoras notables en el estadio y la formación de un gran equipo que tuviera aspiraciones tanto en el campeonato argentino como en la Copa, que seguía siendo su principal objetivo. Sobre el final surgió el propósito que había originado. Los dirigentes pidieron dos dólares a los hinchas de Boca, como colaboración para esta empresa. Eso fracasó pero fue el primer indicio de que a pesar de los éxitos logrados la situación que Boca vivía en el campo económico, no era la mejor. Todo comenzó con la renuncia que no fue renuncia. fue el principio del fin.

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LA ETAPA REGRESIVA DEL RENDIMIENTO

Seducido por la Copa Libertadores, el plantel profesional de Boca Juniors volcó sus mejores valores hacia la disputa de ese torneo a cambio de integrarse de igual manera en el torneo local. Confirmado casi ciegamente en que el conjunto de emergencia cumpliría a la misma altura no lo había hecho en el Metropolitano se trató de cumplir una fase importante de este proceso, con un conjunto que tenía altas vacilaciones en su rendimiento, las cuales se acusaron recién en la última fecha del Metro y que se reiteraron en el torneo Nacional. Aquí nuevamente la resignación ganó a los boquenses, ya que de todas formas se continuaba en el pleno internacional.

Lo cierto es que, en ese certamen, Boca Juniors, mejor dicho el Boca de Lorenzo, comenzó a sufrir los primeros signos de resentimientos que lo desgastaron en sus ansias por llegar al título. Lento pero inevitable, la mayoría de los grandes equipos, más allá de sus grandes virtudes, declinan al paso del tiempo y ésa fue la principal causa por la que Boca comenzó a vivir una etapa regresiva en su rendimiento que lo alejaría del éxito. Integrado por jugadores que sintieron de manera particular el esfuerzo físico, este equipo, el de los triunfos y las Copas, comenzó a descender lentamente en su plenitud.

No es el momento final en el que deben relucir los argumentos negativos, que se fundamentan en elementos que anteriormente fueron armas de triunfos y que ahora perdieron efectividad. Boca, el Boca de Lorenzo, fue el mismo desde aquel comienzo del '76, hasta este presente pleno de logros que sumó en el '78. Con movimientos técnicos, con más fuerza que lucimiento técnico, pero con una inquebrantable voluntad que fue donde sentó bases el triunfo boquense. En ese Nacional se comprobaron los primeros altibajos que se acentuarían en los próximos compromisos. Esta Boca logró muchos éxitos, muchas copas, pero no pudo superar su batalla con el tiempo. Como todos los grandes equipos necesitó de la renovación que quizá no llegó a tiempo. O ya era tarde.

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EL "TOTO" SE VA DE BOCA

Alguna vez Alberto J. Armando dijo que pocas veces la hinchada de Boca cambió el nombre de su equipo preferido por el de uno de sus jugadores. Los que lo lograron eran hombres que habían sido fundamentales en algún proceso de la vida boquense y la voz de la "número doce" les devolvió con afecto por aquello que ellos entregaron a la institución. Juan Carlos Lorenzo fue uno de esos contados hombres que lograron que su nombre fuera coreado por los simpatizantes xeneizes.

Luego de una temporada tan desgastante como negativa, Juan Carlos Lorenzo presentó la renuncia a su cargo y dejó Boca Juniors luego de haber logrado varios títulos internacionales y locales. esta vez no hubo tanta publicidad como la vez anterior, cuando el año 1978 anunció su retiro, pero se trató solo de una maniobra para atraer a los socios hacia la entidad. No hubo excusas excéntricas en esta ocasión por parte del polifacético DT y lo que más, las mismas carecieron de vigor polémico que generalmente tenía sus declaraciones. Así se rompió un romance que duró cuatro temporadas y que sobre esa base sentó victorias en las que muchos no creyeron.

La importancia de Juan Carlos Lorenzo tuvo distintas interpretaciones en los observadores e incluso en los protagonistas, ya que mientras en una gran cantidad de jugadores que formaron parte del plantel boquense la disciplina impuesta con rigor por Lorenzo no hizo mella, en otros provocó rebeldía que sólo logró que fuera desacatado. Muchos jugadores que integraron este proceso no vacilan en decir que fueron las motivaciones que el técnico les daba el punto de partida para la consagración internacional. Logró fundamentar aspiraciones deportivas para que tuvieran efectos fuera del deporte, llegando a tocar el orgullo de los jugadores. Bastaría citar como ejemplo el hecho de justificar los encuentros amistosos porque en este tipo de enfrentamientos servía para mostrarse y valorizarse en el plano internacional, posibilitando la concreción de transferencia. Daba como prueba los pases de Luis Darío Felman, Oviedo, Pavón y Jorge Daniel Ribolzi, al fútbol español.

Ese tipo de cosas surtió efecto en el equipo y el amor propio d los jugadores generó el fervor que muchas veces fue carta de triunfo ante las adversidades. los jugadores claves del plantel no escatimaron elogios para el DT y así se creó un sentimiento favorable hacia Lorenzo que lo condujo a la idolatría de la hinchada. Se fue Lorenzo. El "Toto" quedó en el corazón del hincha xeneize para toda la eternidad.

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Desde el 15 de noviembre de 2000