LUIS DARÍO FELMAN


Luis Darío Felman
Luis Darío Felman

Llegó con el silencio de los provincianos que arriban a un club grande sin saberse mucho de sus condiciones, de sus cualidades. Para colmo, el conflicto entre los jugadores y Alberto J. Armando ocupaba un lugar de privilegio en los sitios de información. Claro que tenía un antecedente reciente que valía la pena tenerlo en cuenta. Formaba parte de la selección del país. Justo cuando pasó a boca debió abandonar ese combinado porque pasaba a formar parte de un equipo porteño. "Es una desilusión tener que abandonar este grupo que realmente es hermoso. Pero ésta es la oportunidad de mi vida. Ya volveré a la selección". Esa fue la promesa que se hizo Luis Darío Felman, una carta de triunfo del modesto Independiente de Rivadavia de Mendoza en los nacionales.

El debut fue bueno, a pesar de no cumplir una actuación brillante. Falto de fútbol, demostró su condición de delantero neto a los 14 minutos contra Newell's. Cortada para su pique, gana en velocidad y precisa definición ante la salida del arquero. Golazo. En 1975 no sería para él un buen año. Sería titular indiscutido de la punta derecha, pero era resistido. Volcado sobre el sector derecho, no se sentía cómodo en esa posición a pesar de manejar los dos perfiles indistintamente. Era puntero izquierdo. El recuerdo reciente de Ponce pesaba en la poca confianza que le extendía la hinchada. Con un equipo que lentamente fue perdiendo su  poder, no lució, aunque siempre mostró esa vergüenza propia de quienes no quieren perder nunca. Sobre el final del año se va Rogelio Domínguez; aparece en primera un chico, Favret, y muchos lo nombran como el futuro puntero de Boca. Felman esperaba la revancha.

Llega Lorenzo y de entrada parece no confiar en el mendocino. Comienza el Metropolitano y Felman aparece como titular en la punta izquierda ante All Boys y abre el marcador, siendo éste el primer gol que consiguió el equipo de Lorenzo, denominación que se le dio a Boca desde 1977 a 1979. ese encuentro sirvió como punto de partida para la consagración de Luis Darío Felman "Bordolino" para todos los boquenses. Muchos dijeron: "Se quiso ganar el puesto"; "Quiso comprarse la hinchada"; otros más visionarios se preguntaron. "¿Quién cambió a Felman?" "No creo que haya cambiado mi forma de jugar, ni que vaya a cambiar. Me dieron libertad y la aproveché. Quizá sea por el año de experiencia en la primera de Boca, por la ayuda de los muchachos, por la confianza del técnico. Pero no creo que vaya a cambiar mi forma de juego. Yo siempre me entrego igual en todos los partidos. Ahora quiero ser campeón con Boca".

Carta de triunfo del conjunto boquense en el Metropolitano, se consagró campeón en ese torneo siendo el goleador del equipo. "Si, yo se que muchos dicen que soy goleador porque tiré muchos tiros penales, pero muchos de esos penales fueron por jugadas de gol que me cortaron con infracción". Siguió por la misma senda en el Nacional y nuevamente campeón. Sobre el final del Metropolitano, una lesión lo alejó del primer equipo, pero igual todos recordaron a ese pujante delantero. Otra lesión lo marginó de la final del Nacional ante River Plate la noche que en Racing Boca se coronó campeón.

Llegó la Copa Libertadores, ese trofeo que desde hacía mucho tiempo codiciaba Boca. Primer partido nada menos que ante River, encuentro considerado decisivo porque eran favoritos en el grupo. Todo parece indicar que el encuentro terminará cero a cero. Pero para Felman todavía quedaba una oportunidad. "Guapee una pelota con Comelles. Le gané y me mandé en velocidad. Creo que fue Lombardi el que me tocó y fue penal. Mouzo lo convirtió. Después de ese partido nos decíamos entre nosotros, ¡ganamos la copa! ¡ganamos la copa!". El seguro Boca en su zona defensiva, tenía en Mastrángelo y Felman la cuota de gol asegurada.

"Mirá, no tuve muchas oportunidades de convertir, pero soy consciente que fui importante para el equipo. El mejor gol que hice fue ante Defensor de Montevideo en la Boca. Fue una cortada de Benítez. La bajé de pecho y antes de que la pelota cayera le pegué de sobrepique. lo tomé al arquero adelantado y entró por el otro lado. Ganamos dos a cero". Fue un golazo que aseguró dos puntos de oro. Después llegó la final con el Cruzeiro. Nadie se imagina lo que sufrimos aquella noche. es increíble la cantidad de goles que nos perdimos en ese partido, algo raro porque siempre definíamos el encuentro en un par de jugadas y después aguantaban los de atrás. Pero no hubo caso. Parecía que la pelota no quería entrar. Tuvimos que ir a los penales. El último lo convertí yo. Después el "Loco" Gatti atajó el último. Salimos campeones".

No fue el último triunfo que consiguió con la casaca de Boca. Transferido a préstamo al Valecia de España, donde juega junto a Mario Alberto Kempes, retornó a nuestro país porque el cupo de extranjeros que tenía el equipo valenciano estaba cubierto con la llegada del alemán Bonhof. "La noche que jugamos con en Alemania no me la voy a olvidar jamás. Fuimos para perder. Nadie nos daba un peso por nuestra suerte. de entrada yo metí un gol y ya me sentí campeón. Después jugamos tranquilos. Definimos en el primer tiempo, con goles de Mastrángelo y Salinas. Fue algo inolvidable. Enseguida el Valencia tomo la opción". Entonces continuó su marcha por el fútbol español, con su caudal de fuerza y velocidad. Con

goles e inteligencia. "Todo lo que soy se lo debo a Boca. Le estoy profundamente agradecido a los dirigentes y a la hinchada. Ojalá algún día pueda volver. Sería como volver a vivir".


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Desde el 15 de noviembre de 2000