MIGUEL ÁNGEL BORDÓN


Miguel Angel Bordón
Miguel Angel Bordón

"Seguramente ni Juan Carlos Lorenzo debe haber pensado que Migue Ángel Bordón rendiría en Boca de la manera que lo está haciendo". Este era uno de los comentarios que promovieron las primeras presentaciones que tuvo el defensor xeneize en el equipo del "Toto". Un hombre que apenas se había destacado en sus anteriores clubes y que tenía a fines de 1977 un fracaso en Talleres de Córdoba, donde ni siquiera llegó a completar un partido. En 1978 se dio la gran oportunidad. Llegó a Boca Juniors.

"Sí, yo había jugado en Talleres de Córdoba y no había andado muy bien. Volví a Chacarita y me dijeron que me podían colocar en Boca. Acepté y cuando hablé con los dirigentes arreglé casi de inmediato. Me propuse consolidarme y creo que lo logré". Su debut fue en el Torneo de Verano que se juega todos los años en Mar del Plata, ante Talleres de Córdoba. Fue en reemplazo del "colorado" Suárez y cumplió de manera aceptable. Boca fue atacando sin claridad desde el comienzo del encuentro. Con su ingreso revitalizó su imagen y estuvo a punto de llevarse la victoria. A partir de ese momento una de las dos preocupaciones más importantes que tenía Juan Carlos Lorenzo quedó cubierta por él. Cubrir el puesto que dejó vacante Alberto César Tarantini.

"Llegar a Boca fue para mí muy importante porque me dio la posibilidad de consolidarme como jugador, e incluso hacerme un lugarcito en un equipo donde estaba rodeado de grandes figuras. Yo no voy a cambiar. Nunca me sentí figura y tampoco voy a sentirme ahora porque ando en la buena. Todo lo que logré lo hice a fuerza de sacrificio y esfuerzo, así que no tengo por que renunciar a lo que tengo y tuve toda mi vida".

Con esa humildad que se expresaba cuando le preguntaban si su vida había cambiado, puso todo de sí para demostrar todos sus atributos dentro de un campo de juego como marcador de punta, el puesto que lo tuvo como protagonista en la gran mayoría de tiempo de su estada en Boca Juniors, aunque también alternó como marcador central. Atento a los movimientos de su equipo, se adaptaba perfectamente a la disposición ofensiva o defensiva de su equipo, con un exacto sentido de anticipo y movimiento para pasar al ataque con sorpresa. Pero donde más se destacó fue en la ejecución de los tiros libres. "No hay ningún secreto. Es algo que lo traje desde chico y cuando me hice jugador de fútbol lo sigo haciendo en busca de perfeccionarme. Creo que es cuestión de tenerse confianza y no amilanarse cuando la pelota termina en la tribuna".

Vale recordar los dos golazos que convirtió contra el Atlético Mineiro en Minas Gerais, lo que le valió a Boca dos puntos muy valiosos para la conquista de la segunda Copa Libertadores consecutiva, allá por 1978. Cuando los éxitos dejaron de estar al lado de Boca fue uno de los hombres que mantuvo su regularidad. Rattín lo confirma al banco de suplentes ante el buen rendimiento de Carlos Córdoba. Lo acepta en silencio y pide que no se lo manoseara con mentiras o promesas. Quiere la verdad. Si no es útil que lo dejen ir. A comienzos de 1981 es transferido a Argentinos Juniors, junto a Mario Nicasio Zanabria, como parte de pago por el pase de Diego Armando Maradona. "No importa, di lo mejor que tenía para ese club. Ahora se abre una nueva instancia. Me voy sin rencores hacia nadie ni por nada. Creo que cumplí"


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Desde el 15 de noviembre de 2000