MIGUEL ÁNGEL BRINDISI



Miguel Angel Brindisi

Llega 1981. Un año que significa al decir de los nuevos directivos la nueva proyección del club en el plano deportivo e institucional. Las promesas de comprar jugadores de primera línea para formar un equipo espectáculo, que le asegurara a la vez el sustento económico para sostenerlo y además le garantizara a corto plazo la conquista de un título, forma impostergable de asegurar la política implantada por el club.

Al comienzo se baraja el nombre de Miguel Angel Brindisi y Dante Sanabria como los hombres que comenzarán la lista de compras. El pase del puntero queda trunco por el elevado precio de su cotización, pero por el volante, los dirigentes deciden pagar el dinero solicitado y queda incorporado a las filas xeneizes por 300.000 dólares.

La trayectoria de Brindisi comienza en 1967, cuando siendo un precoz elemento de las divisiones menores es promovido a primera división  de Huracán. A partir de esos momentos comienza a ser un abonado a la titularidad en el conjunto blanco. Ya comienza a perfilarse como el talentoso pero con la frialdad del estratega que aprovecha de su virtuosismo para convertirse en eje de su equipo. Se destacó rápidamente y eso le valió ser llamado para integrar la selección argentina, siendo el primer jugador que superó la marca de José Salomón, legendario defensor de Racing en los representativos nacionales. Ya por entonces era el gran jugador que había pintado en sus comienzos. Inteligencia, sagacidad y destreza eran sus características especiales. En 1976 fue transferido al club Las Palmas, de España, donde fue figura a pesar de que muchos dudaron  de su triunfo en aquellas tierras por su juego supuestamente endeble. Pero con su calidad desmintió aquel postulado de que los habilidosos no pueden adaptarse al juego fuerte de los europeos. Retornó a mediados de 1979. Otra vez su Huracán querido y adorado desde chico lo recibe y vuelve a mostrar la jerarquía que lo identificó siempre, pero con el agregado de la experiencia aquilatada en campos europeos. Maduro como hombre y

jugador, cumple un ciclo importantísimo en su segundo período en Huracán. Llega 1981 y Boca se interesa por sus servicios y la transferencia, la primera transferencia del año se concreta.

Brindisi, ¿cómo se siente en Boca Juniors luego de tantos años en Huracán?

Me siento muy bien, no sólo por la forma en que me recibieron los dirigentes y compañeros sino también por el aprecio que me brinda esa hinchada inigualable. Realmente fue muy importante para mí que esa gente me alienta constantemente, ya que me sirve como motivación, un incentivo que desde hacía mucho tiempo no tenía. A ese grito no lo podés defraudar. Te empuja y te hace jugarte al máximo.

Pero, ¿puede sentir lo mismo que sintió por huracán con los colores azul y oro sobre el pecho?

Son dos cosas distintas. Huracán fue algo que tuve desde chico, que me dio muchas cosas. Ahí me formé como hombre e hice la parte más importante de mi carrera. Tuve una gran alegría cuando ganamos el campeonato de 1973 y creo que fue un anhelo que había alimentado desde pibe. Después cuando volví, jugué con las mismas ganas. Fue como volver a vivir y creo que de no haber sido por una serie de cosas que me sucedieron no me hubiera ido de la manera que me fui. Pero me cansé del manoseo y decidí irme. Eso ya pasó. Pero insisto, cada uno a su tiempo, tanto Huracán como Boca tienen un significado especial para mí.

¿Qué le quedó de su paso por Europa?

En la parte técnica nada. En lo físico mucho porque allá se trabaja con mayor disciplina y fuerza que lo que se hace acá. También me favoreció porque corro mejor la cancha y no me pierdo en la carrera. Además haber vivido en un ambiente desconocido, con gente que tiene distintas costumbres y que me sirve para enriquecerse.

¿Las características de su juego siempre fueron las mismas?

Si. Al comienzo en Huracán corría más pero perdía ubicación porque me descontrolaba fácilmente. Después, con el correr de los años me me fui asentando y ahora tengo más orden. Siempre corrí igual, es algo natural, que arrastro desde pibe.

¿Ahora es usted el nuevo eje de Boca Juniors?

No creo que sea para tanto. Aquí hay gente que tiene sobradas condiciones para convertirse en conductor. Pero el técnico me da la completa libertad para moverme, por eso a la vista pareciera que yo  fuera el dueño del equipo. Se juntaron un montón de individualidades que formaron un equipo de muy buen nivel. Bastaría con mencionar a Maradona, un extraordinario futbolista y un gran muchacho, para mostrar los quilates que el equipo tiene.

¿Será este Boca campeón?

Las condiciones están dadas para ganar el torneo, pero el fútbol siempre tiene imprevistos, así que hay que esperar para asegurar si seremos campeones. De todos modos tenemos equipo como para lograrlo y sería maravilloso poder brindarle a esa hinchada el título que esperan.

La cuestión, que el campeonato se dio y Miguel Brindisi fue, por gran parte del campeonato, el gran conductor del equipo ya que Maradona estuvo muchos encuentros lesionado y Miguel fue un sustento indispensable para obtener el Metropolitano de 1981.

Patrón, conductor. es la misión que le cabe en Boca Juniors. Un jugador que confirma los antecedentes que lo predecían.

Su paso por Boca Juniors fue fugaz (1981-1982) y quedó en la historia por haber integrado el equipo que salió campeón en 1981 junto a Diego Maradona y por haber jugado a un nivel superlativo. En Boca Juniors participó de 78 encuentros oficiales y marcó 27 goles, todos de gran calidad. Un N° 8 exquisito.

De notable inicio en Huracán, también jugó en Unión de Santa Fe, Racing Club (primera B), en Europa brilló en Las Palmas de España y terminó su carrera en Guatemala. Luego de abandonar la práctica activa, se dedicó a la dirección técnica, donde también fue exitoso. Dirigió a Independiente, Racing Club, Barcelona de Ecuador, la Selección de Guatemala y al Español de Barcelona. Como técnico fue campeón con Independiente en el Clausura de 1994 y Supercopa del mismo año y en 1995 la Recopa Sudamericana de 1995.

En 2004 llegó a la dirección técnica del equipo xeneize, pero Boca cosechó una de las peores campañas de toda la historia lo que lo obligó a retirarse tras una derrota ante River Plate en el Monumental, en la fecha Nº 14, por dos a cero en el torneo Apertura de ese año. Fue sucedido por Jorge José Benítez, quien inmediatamente conquistó la Copa Sudamericana de ese año.


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Desde el 15 de noviembre de 2000