NICOLÁS NOVELLO


El primer diccionario de fútbol, donde se reunieron reglamentos y nombres de valores para claridad del recuerdo del hincha, recuerda su nombre con una simple especificación: virtuoso del balón. Y no puede ser tan certera y precisa la calificación que se le pueda dar a ese hombre que desde las divisiones menores de los xeneizes se convirtió, en cada división, en el eje ofensivo del conjunto boquense. Todos vieron en su aparición en primera división a un hombre que además de habilidad, tenía la suficiente potencia como para imponer su claridad ofensiva en circunstancias favorables dentro del área rival. No era goleador nato, ni tampoco el lanzador que exprime las virtudes del cañonero. Era el armador capaz de hacer la maniobra espectacular, como simplificar una situación adversa, ante mayor cantidad de rivales en su marca.

Su habilidad pareció convertirlo en un jugador tierno cuando llegó al primer equipo. No sólo por su endeble contextura física, sino también porque a su lado se colocaba el "Tanque" Rojas, todo fuerza y potencia, más que habilidad. En la gira por Europa y los Estados Unidos en 1967, es el encargado de reemplazarlo cuando éste no está en condiciones para actuar. Pero el "Tanque" era inamovible en el primer equipo, así que cuando volvieron a Buenos Aires, Novello alternó como insider o no jugaba. Recién apareció en su dimensión de todo el frente de ataque en el campeonato Nacional de 1969, cuando sobre el final del torneo Metropolitano se intentó la fórmula Rojitas-Novello como doble punta de lanza en la línea de ataque. Pocos previeron entonces que la llave para una nueva estrella se había encontrado.

Esa temporada había ingresado al primer equipo Raúl Armando Savoy y se intentó con él darle mayor vigor al ataque. La poca adaptación de éste hizo que el ataque continuara con los mismos problemas que hasta entonces. Escasas fueron las apariciones del "Tano" en el primer equipo. Pero como un adelanto de lo que vendría en el torneo siguiente , en la última fecha, Novello fue el compañero de ataque de Angel Clemente Rojas, y Madurga la plaza de Antonio Rattín. En el certamen interprovincial ingresan también dos punteros veloces e inteligentes que dieron vigor a la delantera boquense: Ramón Ponce e Ignacio Peña. Pareció otro Boca, donde el trabajo del "Muñeco" Madurga y Novello cobraron la importancia que hasta entonces  no habían tenido. Madurga, el enlace entre su defensa y la ofensiva. Novello, el sagaz armador que le daba dinámica al ataque boquense y tejía sutiles maniobras

Nicolás Novello
Nicolás Novello

con la cintura mágica de "Rojitas". Quienes se dedicaron al análisis de la pareja central, comprobaron con asombro, la facilidad con que amalgamaron sus condiciones para ser carta de triunfo la conjunción. Hablaban el mismo idioma futbolístico, así que no les fue difícil entenderse.

Cuando todo hacía suponer que se proyectaría en un primer plano el medio local, sufrió una lesión que gravitaría no sólo en su trayectoria futbolística, ya que costaría demasiado recuperarse de la operación, sino también en el funcionamiento del conjunto, que disminuyó ostensiblemente a partir de su salida. Esa es sin dudas la etapa más brillante de su carrera. no volvería a alcanzar el brillo que había tenido en ese torneo. Recién en el '74 volvería al primer equipo, aunque el titular era Osvaldo Potente. Una larga suspensión le dio la posibilidad de codease con el primer equipo al "Tano" Novello. Cumplió algunas actuaciones de mérito. Pero también hubo de las otras. Boca venía en declinación cuando enfrentó a Newell's en "La Bombonera". En una jugada, Novello intenta salir jugando y es atorado. Gira y cayéndose, intenta dársela a su arquero. El pase queda corto y Obberti aprovecha para conquistar el tanto de la victoria para el conjunto rosarino. Los silbidos cerraron la actuación esa tarde. Contra Ferro, en la cancha de Caballito, tuvo la revancha. Un violento derechazo deja sin chance al arquero Luraschi y le asegura a Boca la posibilidad de entrar en las finales. Fue éste el último fulgor de un gran jugador llamado a estar entre los grandes y que vio apagar su luz por una infortunada lesión.


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Desde el 15 de noviembre de 2000