PÍO SIXTO CORCUERA



Pío Sixto Corcuera

El peón de la Boca:

Muchos son los jugadores que pasan inadvertidos en la cancha. Opacados por la presencia de otras figuras que rodean su persona con brillos estelares de la idolatría, o porque sencillamente su juego no es vistoso, rutilante, que provoca el delirio de la popular. Pero siempre son útiles porque de su peregrinar por todos los sectores de la cancha brota el beneficio para todo el equipo. Su nombre saldrá de labios del hincha memorioso que realmente comprende el valor que tuvo en tiempos de éxitos, cuando siempre se retiraba detrás de los aplausos y vítores para un compañero. Así era Pío Corcuera.

La expresión con la que podemos definir su juego es sólo comparable a la de un obrero. Construía para que los compañeros aprovecharan su producción. No era individualista, ni de gran habilidad, pero sí efectivo y contundente. Difícilmente realizara una gambeta de más o negara el pase seguro para un compañero, tratando de jugarse la heroica y hacer el gol imposible. Y fueron muchos los que concretó y definieron un encuentro que en los papeles era difícil.

Ni siquiera su trayectoria permite realizar comparaciones temporadas por temporadas y afirmar que haya sido una, en la que alcanzó su mejor nivel. Su regularidad era increíble. No se destacaba, no desentonaba. Y en esos partidos cuando las cosas se volvían bravas, cuando la habilidad había que dejarla de lado para transpirar la camiseta, emergía más fuerte que nunca la figura de Pío Corcuera. El peón de Boca.


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Desde el 15 de noviembre de 2000