RAMÓN HÉCTOR PONCE


Ramón Ponce y Simon Gonzalez
Ramón Héctor Ponce y González

No alcanzó la dimensión que lograron Corbatta o René Orlando Houseman por citar a los que el fútbol argentino recuerda como máximos exponentes de la punta derecha de todos los tiempos. Pro sin dudas se enroló en la larga lista de esos hombres que apareando la línea de cal construyen una trayectoria que cimienta la calidad. Fue, tras la salida de Bernao, el puntero derecho que pasó a ser el dueño de la casaca nacional y de la xeneize.

A Ramón Héctor Ponce, nacido en Corrientes, no se lo puede identificar con el rótulo "Loco" como se lo hizo con otros punteros. No tenía las excentricidades y acrobacias de los que ganaron ese mote. Ello no quiere decir que no contara con la habilidad necesaria para provocar el desborde o la velocidad para buscar el fondo de la cancha o la diagonal que sorprende. Sus compañeros en la intimidad del grupo lo apodaron "Mané", como para identificarlo con otro grande del fútbol mundial, Garrincha. Ponce, siempre hacía lo correcto. Era poco menos que imposible que se excediera en una maniobra que estaba condenada al fracaso. Con simpleza, buscaba la jugada que beneficiaría a su equipo y que le diera posibilidad a su ataque de llegar a la red. Era su mayor virtud.

Su aparición en primera división se produjo en 1966, aunque ésa fue apenas fugaz. Con escasa frecuencia fue alternando en la punta derecha del ataque y en una oportunidad jugó como wing en el sector izquierdo, la que volvería a ocupar en la selección argentina en el '73, por las eliminatorias para el Mundial de 1974 en Alemania, en lugar de "Chupete" Guerini. Pero retomando el comienzo, la punta derecha del ataque tenía nombres por lo que el joven y promisorio valor debía hacer banco. Antonio Cabrera, que con su sacrificada forma de juego se ganó la confianza de muchos técnicos y a comienzos del '69 con la llegada de Coch quedó relegado aún más. Como si fuera poco, el "Pocho" Pianetti estaba en condiciones de ocupar esa plaza. Parecía poco menos que imposible su confirmación en la titularidad. Siguió trabajando en silencio con todas sus fuerzas, esperando la oportunidad que tarde o temprano habría de llegar. Y llegó.

Fue en el Nacional de 1969 cuando Distéfano de decide por varios elementos que por entonces habían sido suplentes obligados. Uno de ellos es el "Mané" Ponce. No se necesitan muchos partidos para demostrar su caudal de habilidad e inteligencia para adueñarse de la punta derecha del ataque, y hasta Jorge Coch, un efectivo puntero, debe correrse al centro de la ofensiva porque la punta derecha

Ramón Héctor Ponce
Ramón Héctor Ponce

tenía como dueño a Ponce.

Con fortuna fue su aparición en primera división cuando llegó a la primera estrella. Integraba esa línea de ataque con Orlando Medina, Rojitas, Nicolás Novello y Peña. Hasta fines del '71 alternó con Coch, hasta que éste fue transferido al fútbol mexicano. A partir de entonces se adueñó definitivamente del puesto y se convirtió en carta de triunfo para un equipo que mantenía una línea futbolística desde el '69. La búsqueda constante del arco.

"Fueron muchos los equipos que integré en Boca Juniors y muy buenos. El del '74 era un equipo con grandes jugadores y muy buen juego. Entrábamos a la cancha con ganas de divertirnos y de hacer la mayor cantidad de goles posibles. Lo único que nos faltó fue alcanzar al título, pero nos caímos en las finales. Pero el mejor Boca que integré fue el del '69 y no sólo porque haya sido campeón. Era completo en defensa y ataque. Tenía una personalidad tremenda y en la cancha parecía que los rivales se achicaban". Nuevamente campeón en el '70, no alternó con frecuencia en el ataque. Las delanteras que integró, todas pasaron a la memoria como contundentes y vistosas. "Con Curioni el ataque tenía más fuerza y presencia en el área, pero había menos creación. La mejor delantera que integré fue con Benítez, García Cambón, Potente y Ferrero. Eran capaces de hacer lo imposible en 20 centímetros. Era un ataque completo".

Sívori en 1973 lo llamó como puntero derecho del combinado que se preparaba para las eliminatorias del Mundial de Alemania 1974. Cumplió con lo que se pedía, alternando con Balbuena en la punta derecha.

"La tarde que más contento me sentí fue cuando le ganamos 7 a 1 a Argentinos Juniors en La Bombonera y metí tres goles, por primera vez. Ellos dieron ventajas ese día, pero te puedo asegurar que nosotros veníamos agrandados y le hacíamos siete goles a cualquiera que se pusiera enfrente. Fue la mejor tarde. Pero el gol que más recuerdo lo hice en el Metropolitano de 1972 en cancha de River cuando ganamos por 4 a 0, con dos goles del "Tula" Curioni y otros dos míos. Yo metí el primero y fue un golazo. Sánchez sacó del arco para Rogel, levantó la cabeza y me puso la cortada. La pelota me cayó en el pecho mientras yo picaba en diagonal. Miré al arco y vi a Barisio salía a mi encuentro. Se la tiré por arriba y la pelota entró pidiendo permiso por el centro. No me lo voy a olvidar jamás ese gol".

Otro tanto que logró Ponce fue en la cancha de San Lorenzo, que fue también un golazo. Los xeneizes ganaban cómodos 3 a 0, cuando los locales se mandaban al frente en busca del descuento. Ponce recibe una pelota a unos cuarenta metros del arco. Irusta en ese momento da dos pasos al frente, previendo la necesidad del achique. Con todo el campo a favor, Ponce prefiere meter el derechazo casi desde media cancha, para introducir el balón por el ángulo izquierdo del arco ante el desesperado vuelo del arquero. Un golazo.

Una de las características más salientes de Ponce era la facilidad con que se adaptaba a las circunstancias que planteaba el encuentro. Capaz para buscar los huecos cuando el rival esperaba en el fondo, inteligente y práctico cuando los espacios se agrandaban y se aconsejaba explotar el contraataque. Nada hacía suponer que se iría de Boca, cuando fue transferido a Gimnasia y Esgrima La Plata. Un enfrentamiento si aparente conciliación con el técnico Rogelio Domínguez, puso fin a su paso por la entidad de la ribera. un final que iba en desacuerdo con la limpia trayectoria de "Mané" en Boca Juniors.


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