RUBÉN OMAR SÁNCHEZ


Rubén Omar Sánchez
Rubén Omar Sánchez

Desde la tribuna adicta a Boca Juniors, la voz del hincha bajaba incesante el "¡Dale Sánchez! ¡Dale Sánchez!". Inmediatamente el arquero Rubén Omar Sánchez levanta su mano y luego aplaude mientras inicia el rito de marcar el área para defender la valla de Ferro Carril Oeste. No solo fue el reconocimiento al rival de buen nombre, sino también el tributo al buen recuerdo que este hombre dejó en su paso por Boca Juniors, cortando abruptamente, cuando todos suponían que ya nadie le sacaría su plaza, por la que luchó largo tiempo. Un arquero que desde el fondo de la cancha se ganó el aprecio de la hinchada.

No era un arquero espectacular, que transmitiera una imagen de poder ilimitado, como Hugo Gatti o Antonio Roma. De físico compacto, se quejó en sus comienzos de no tener la altura necesaria para estar bajo los tres palos, consintiendo con esa declaración de sus defectos estaban en los envíos llovidos. Pero era un golero, que hacía siempre lo necesario cuando lo exigían. Desde volar hasta el rincón más alto del arco, hasta ahogar al delantero en el mano a mano. por eso sin tener los rasgos excéntricos que condecoraron como ídolos a muchos. Sánchez se ganó un lugar preferencial en el recuerdo.

llegó a primera división en 1968, habiendo jugado algunos partidos amistosos en la temporada anterior. Al comienzo del Metropolitano fue Errea el encargado de cubrir la valla, pero como no rindió lo esperado fue relegado y se le dio la oportunidad a Sánchez, que sí respondió a pleno con las exigencias. Cuando volvió

"Tarzán" Roma fue relegado por su trayectoria y prestigio, pero todos supieron que en no mucho tiempo más ese joven arrojado estaría al cuidado de los tres palos boquenses. Minoian, Osvaldo Pérez e incluso el mismo Errea, no pudieron frenar el avance de un arquero con condiciones notables para su puesto. Siguió esperando su oportunidad. No cabía otra alternativa. A pesar del buen comienzo que tuvo, la hinchada prefería a Roma, ya veterano y cruzando la frontera del ocaso, por todo lo que significaba para los rivales tener enfrente nada menos que a Roma, un símbolo de Boca Juniors.

Pasó el Metropolitano de 1969 y Sánchez no actuó en encuentro alguno pero fue confirmado como relevo del "Tarzán"  en caso de emergencia. Boca muestra una notable recuperación respecto a los rendimientos que había tenido en temporadas anteriores, pero declinó en las instancias decisivas ante River Plate, que había logrado en el desarrollo del campeonato un gol más. Ya desde las primeras fechas del Nacional de 1969, el conjunto xeneize se perfiló como seguro candidato a coronarse campeón. Seria ante tan dura prueba donde Sánchez tendría su gran oportunidad, la que no desaprovecharía, por cierto. En el tercer encuentro, Antonio Roma debe retirarse lesionado y pasa a ocupar la valla Rubén Omar Sánchez, quien cumple en ese partido y en los posteriores, actuaciones sobresalientes. Cuando se recupera Antonio Roma, Distéfano decide mantener en la formación titular al joven golero, postergando al veterano pero eficiente arquero. Se formó así una última línea que muchos recuerdan por su efectividad en la contención: Sánchez, Suñé, Meléndez, Rogel y Marzolini. "No puedo decir que los pocos goles que nos marcaron en ese campeonato hayan sido mérito exclusivo mío, porque teniendo adelante una defensa como ésa, era poco menos que imposible que te convirtieran un gol. Así que para mí era demasiado sencillo, tenía que cumplir con lo necesario. Lo demás lo ponían los defensores".

En 1971 es confirmado como titular del equipo, estando ya Antonio Roma en pleno ocaso y al año siguiente es nombrado para integrar la selección argentina que concurre a Brasil para disputar la "Minicopa", certamen organizado por el tricampeón del mundo. Un año que fue consagratorio para el golero, pero en el que tuvo la mayor amargura que recuerda en su carrera. "Haber descendido con Lanús significó para mí un golpe muy duro, pero eran momentos en que la experiencia me ayudó mucho para salir adelante. Pero creo que nunca me amargué tanto como la tarde que perdimos 5 a 4 con River en la cancha de Vélez Sarsfield. esa tarde estoy seguro de no haber jugado bien, aunque los defensores tampoco jugaron un buen partido. Pero fue increíble. A los diez minutos estábamos perdiendo 2 a 0 y antes de terminar el primer tiempo ganábamos 3 a 2. "Patota" Potente metió el cuarto y sinceramente creí que ya el partido estaba definido. Lo que menos me podía imaginar era que se iban a poner a tiro y ganarnos. Pero nos empataron y sobre la hora Morete aprovechó una indecisión nuestra y metió el quinto. No lo Comprendo como   pudimos perder un partido que ya lo teníamos en el bolsillo. Fue mi gran amargura.

Con el retiro de Antonio Roma y la llegada de Rogelio Domínguez quedó confirmado como titular. Sobre fines de 1974, César Luis Menotti lo nomina para integrar la selección argentina, que comienza un proceso con vistas al Mundial a jugarse en nuestro país, luego de no haber integrado el plantel que viajó para disputar el máximo certamen en Alemania, pero integrar la preselección. A comienzos del año siguiente, 1975, junto con otros cinco compañeros, planeó sus exigencias económicas a los directivos, los que las consideraron desmedidas. El conflicto llegó raídamente a un acuerdo entre ambas partes pero los dirigentes marcaron a esos hombres que se rebelaron y los declararon transferibles. Sobre la mitad del año y en pleno campeonato, Sánchez es transferido al Atalante de México donde continuó su carrera.

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