MARIO NICASIO ZANABRIA


Mario Nicasio Zanabria y Hugo Orlando Gatti
Mario Zanabria y Hugo Gatti

Apodado "Marito". Puro talento. Una zurda magistral. Zanabria nació el 1° de octubre de 1948 en la ciudad de Santa Fe. Debutó en primera en Unión de Santa Fe en 1967. Jugó allí hasta 1969. Desde 1970 hasta 1975 fue gran figura en Newell's Old Boys de Rosario. Ese notable desempeño lo llevó a Boca Juniors. Estuvo en el club Xeneize desde 1975 hasta 1980 y luego volvió en 1982. Jugó en total 147 partidos oficiales y marcó 15 goles con la casaca Azul y Oro. Por la Copa Libertadores vistió la camiseta de Boca Juniors en 25 oportunidades. Ganó todos los títulos a nivel local e internacional en la gloriosa época del "Toto" Lorenzo. Luego de Boca Juniors jugó en Argentinos Juniors en 1981 y en Huracán en 1983. Allí cerró su brillante carrera el 2 de noviembre de ese año , en el partido River 1 - Huracán 0. También jugó 4 encuentros con la Selección Argentina y convirtió 2 goles. Además de los campeonatos ganados con Boca, fue campeón con Newell's Old Boys en el Metropolitano de 1974.

Luego de abandonar la práctica activa de fútbol, fue ayudante y luego director técnico. Dirigió a Boca Juniors, ganado una liguilla, a Vélez Sarsfield, Unión de Santa Fe, Newell's Old Boys y Lanús entre otros.

Mario Nicasio Zanabria fue uno de los mejores 10 de toda la historia del Boca.



Mario Nicasio Zanabria

Ampliación de la biografía:

Talentoso, hábil, inteligente. Así se caracterizaba Mario Nicasio Zanabria cuando se concretó su transferencia a Boca Juniors. Nadie podía dudar que ese hombre, con esas cualidades, no venía a Boca a otra cosa que darle pausa y claridad al vértigo fervoroso que imponía en cada encuentro a sus enfrentamientos el conjunto xeneize. Tenía que ser el cerebro  de un conjunto que hacía de su garra un arma desgastante e insuperable para sus rivales. Cumplió de tal manera, que se convirtió en pieza poco menos que irremplazable en esa maquinaria futbolística que fue el Boca de Juan Carlos Lorenzo.

Los primeros encuentros abrieron un interrogante. ¿Se adaptaría este jugador sutil al estilo de fuerza impuesto por Lorenzo?. En muchas ocasiones hombres con buenas dotes técnicas fracasaron en equipos de lucha, y esta historia podía repetirse. No confirmado como titular desde su llegada, apareció el hombre talentoso ante Independiente por el Nacional 1976, en cancha del equipo de Avellaneda. Boca perdió (ver fecha Nº 7), pero Zanabria fue la figura de la cancha. "Si, éste es mi mejor partido desde que estoy en Boca. Me salieron todas. Todavía no soy titular, pero voy a seguir trabajando para serlo". Esta actuación fue solo su carta de presentación. Fechas más tarde contra River Plate en el Monumental, Boca derrota a sus clásicos rivales por 2 a 0 (ver fecha Nº 11), siendo éste el primer triunfo que obtiene el equipo de la ribera sobre el equipo millonario desde que lo dirige el "Toto" Lorenzo. Mario Zanabria vuelve a ser la figura del conjunto, ingresando en el segundo tiempo por Carlos Veglio. Boca tenía un hombre menos por la expulsión de Jorge Daniel Ribolzi, y el "zurdo" ingresó para hacer pesar su habilidad. Esa tarde, junto con Ernesto Mastrángelo, hicieron estragos en la zaga riverplatense.

Comenzaba a gestarse allí una pareja de gran efectividad. Luego del partido, Lorenzo decía: "Lo voy a poner siempre a Zanabria. Vieron lo que hizo hoy. Es el mejor diez del país. Un gran jugador".

A partir de entonces ya no hubo quienes dudaran del triunfo de ese jugador con la casaca boquense, ni aun con un estilo de juego opuesto a sus características. Su panorama, su calidad estaba, por encima de cualquier trato táctico. A sus condiciones naturales, le agregó la fibra necesaria para unirse al esfuerzo de todos. Un obrero más del equipo, que tenía la habilidad para convertirse en el constructor del conjunto. Así ya fue el titular indiscutible del conjunto boquense, conduciendo la ofensiva del cuadro. La precisión de su zurda lo convirtió en lanzador de los contraataques mortales que llevan Ernesto Enrique Mastrángelo y Luis Darío Felman hacia la meta final.

Sin ser un jugador nato, su juego era más que importante. Mastrángelo alguna vez dijo: "Todos hablan de los goles que yo hago, pero lo único que tengo que hacer es meterla. Con los pelotazos que pone Marito, no tengo necesidad de otra cosa". Otra vez un periódico dedicaba este párrafo a la función de Mario Zanabria en el conjunto que aquilataba títulos internacionales: "Este Boca sin Zanabria pierde el setenta por ciento de sus posibilidades de triunfo". El hombre que le daba el equilibrio justo a un conjunto compacto en todas sus líneas.

Nunca llegó a destacarse por lo que hacía fuera de la cancha. En el momento del reportaje dejaba ver su modestia. "Aquí todos dependemos de todos. Ponemos nuestro esfuerzo para salir adelante y gracias a ello llegamos adonde nos encontramos. Tampoco me puedo olvidar de ese importante apoyo que nos da el público, una hinchada maravillosa como la de boca. Sin ello mucho de lo que logramos no hubiera sido posible alcanzarlo. Le voy a estar agradecido a esa gente que siempre nos apoyó. En las buenas y en las malas". Campeón Nacional en el '76, doble campeón de América e Intercontinental, fueron los títulos que obtuvo en su paso por Boca. "El gol que más recuerdo?. No conquisté muchos pero el que conseguí en Paraguay ante Libertad es inolvidable. El "Chino" Benítez le pegó con todo, rebotó en un rival y me quedó justa. El "Chino" me pegó el grito: "¡Arco!" y le di con todo. Fue un golazo. Con ese triunfo nos clasificamos para jugar las finales. La noche de los penales, casi me muero. Me tenía confianza para tirar, pero las piernas me pesaban mucho. Cuando llegó mi turno le pegué de zurda, no muy fuerte. El arquero casi la saca, pero no llegó. después dimos la vuelta olímpica, una emoción incomparable".

Pasa la era Lorenzo y llega Rattín, pero la solidez de aquel equipo se diluye en los esfuerzos individuales de hombres que no parecen conectarse como hasta hacía poco tiempo. Con fortaleza suficiente para superar los malos momentos, Zanabria es uno de los artífices de la levantada boquense, escapándole al descenso. Surgen los cuestionamientos, quienes piden la presencia de Mario Zanabria en el primer equipo, otros que no. Sigue poniendo su esfuerzo para salir adelante y supera con hidalguía de los malos momentos. No le importa tener que esperar en el banco de suplentes en momentos donde muchos jugadores protestaban por tener que ocupar esa plaza. "No voy a protestar nunca por ir al banco. Eso lo decide el técnico. Nunca   voy a protestar cuando se que un compañero irá al banco si el técnico así lo decide. Aquí todos ponemos el hombro para salir adelante, en la misma forma que cuando ganábamos los títulos". Pasó 1980, un año regular para Zanabria. La nueva temporada lo ubica como los hombres prescindibles en un Boca que quiere volver a ser el de antes. El ciclo de Mario Zanabria ha finalizado. Con más luces que sombra.

Zanabria y Tarantini
Zanabria y Tarantini rodeados, esperando el momento de la partida hacia Cali,
dónde se jugaría un gran partido por la Copa Libertadores


Mario Nicasio Zanabria (FOTO: Boca "el libro")


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