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INFORME XENEIZE.COM.AR
9 años


VÍCTIMAS Y CULPABLES

Buenos Aires, 27 de enero de 2010. (INFORME XENEIZE.COM.AR). Con la salida de Carlos Bianchi, se había generado un sinnúmero de rumores y de noticias.
Los rumores fueron un millón. Noticias, una. Era la que señalaba un acuerdo entre Mauricio Macri y Jorge Ameal para “limpiar a Bianchi, Riquelme y poner al mellizo Guillermo como DT a mitad de año”. Noticia que generaba unos cuantos y variados hechos de traición, con esos códigos que la gente común conoce y practica.
¿Las fuentes? Inobjetables, sin dudas. De confianza total. Pero quien “armó” la noticia, dejó algunos costados vacíos.

Tal vez (esto ya es una conclusión), haya existido algo real entre Macri y Ameal. Un encuentro, una charla y otros le habrán agregado el tono de la conversación y le habrán puesto el contenido que a ellos más les convenía. Así se armó, se cocinó, y salió.
Ciertamente ayer, a nuestra redacción recibimos muchos llamados. Llamados “importantes”.

IX estaba en conocimiento de la “vieja” noticia y esperábamos a que bajaran un poco los ánimos para poder contárselo al hincha. Pero indudablemente algunos sabían que lo sabíamos.
En concordancia con una nota publicada en el suplemento del diario Crónica, las voces que escuchamos del otro lado del teléfono decían los mismos que se explica en el día de hoy, en el matutino.
Y tenemos que contarle a los hinchas de Boca varias cosas.
Primero: Bianchi no se fue mal ni le pidieron la renuncia.
Segundo: Le dijo a Ameal que mejor renunciaba, así se calmaban las aguas, y que en junio, volvían a hablar.

Tercero: Para aquellos que por criticar a Bianchi, le apuntaban a su esposa. Y aseguraban que todo lo que decía Margarita, él hacía (bah… nada anormal, pasa en todos los matrimonios!). Pero esta vez, en esa cena del sábado por la noche, hasta la propia mujer del Virrey le decía que agarrara la dirección técnica. Porque, palabras más, palabras menos, Bianchi es fútbol. Su esencia es la pelota y por más que ciertas circunstancias lo alejen, no se puede escapar de la esencia.
Cuarto: Que el 90% de la directiva, incluyendo a todos los acercados al club por Macri, creen que Bianchi es la mejor opción como entrenador y hasta le habían pedido de que no dejara el puesto de manager. Invocando, como describe Crónica, la independencia de pensamientos, más allá de la cercanía con Macri.

Quinto: que en definitiva, aquellos que lo cuestionaban como manager, no tienen argumento verdadero ni sólido para cuestionarlo como entrenador.
Sexto: Que más allá de que la palabra traición caía como anillo al dedo, también hay que saber que de esto se tratan las operaciones de prensa: acomodar los hechos de tal manera de que parezca verdad.

Séptimo y como conclusión de todos los hechos recogidos, Bianchi esperará hasta junio. Si a Alves las cosas no le salen del todo bien, no piense en Guillermo ni en Cagna, piense como técnico a Bianchi.
¿Por qué no Guillermo? Porque hay un hecho incontrastable: Boca estaría forzando o inventando a un técnico que por ahora, sigue siendo jugador de fútbol.
¿Por qué no Cagna? Porque su primera actitud cuando lo sondearon fue “pedirle permiso” a los jugadores referentes del plantel. Un tema en el cual la dirigencia tendrá que ponerse los pantalones largos. Porque así como muchos critican el endiosamiento hacia Bianchi; muchos otros practican el endiosamiento hacia ciertos jugadores que, lamentablemente, son personas comunes y corrientes; con sus virtudes y sus miserias. Con el agregado que, lamentablemente, un jugador tiene fecha de vencimiento…

Así las cosas IX fue víctima y culpable de una situación, de una trampa mediática para hacerle creer al hincha que de ahora en más Macri gobernaba el club; que Bianchi se había ido tirándose tiros con Ameal y que jamás en la vida el Virrey iba a volver al club con estos mismos dirigentes.
Hubo algo que nos hacía sospechar que era raro ver a Bianchi y Ameal juntos en la cancha, mirando el partido del domingo. Que era raro ver a Bianchi entrar a su oficina y trabajar, como lo hizo al día siguiente… había cosas que no cerraban del todo.
Y ni que hablar cuando nos encontramos con la carta de despedida del manager.
En fin, hoy debemos cerrar un capítulo tumultuoso. No por las decisiones acertadas o equivocadas. Si no que el entorno, hoy extrañamente combativo y hace tiempo era extrañamente pasivo y genuflexo, lo hizo todo muy difícil.
Erramos en la primera información, y asumimos la responsabilidad de haberlo hecho. Por suerte, hoy podemos decir lo contrario.


Desde el 15 de noviembre de 2000


 

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